IRÁN NO HA GANADO LA GUERRA
No se trata de menospreciar
la respuesta de Irán al ataque de Estados Unidos. La propia prensa de este país
ha dado cuenta de los daños infligidos a las bases del Pentágono en la región.
Se puede afirmar que, a
diferencia de lo ocurrido el año pasado, el contrataque de los persas ha estado
a la altura de sus posibilidades. Sin embargo, esto no significa, de ninguna
manera, que Teherán se haya hecho con la victoria.
Sí, han logrado golpear
infraestructura estadounidense; pero no la han destruido por completo. Tampoco
han ocasionado grandes pérdidas ni en las fuerzas aéreas ni en su armada, así como importantes bajas entre sus tropas. Los norteamericanos no han sido expulsados de la
región.
Los iranies están
perdiendo la guerra y, casi con total seguridad, el desenlace de esta les será
desfavorable.
Irán ha sufrido el
bombardeo de su territorio. Washington ha lanzado sus misiles y su aviación ha
invadido su espacio aéreo, destruyendo infraestructura militar y civil. También han asesinado a altos mandos de la República
Islámica ¿Cuántos ataques han logrado llevar a cabo con éxito
los persas en suelo estadounidense? ¿Cuántos dirigentes del gobierno norteamericano
han depuesto?
¿Y dentro de las altas
esferas israelíes? Es que si bien Irán ha golpeado al país hebreo, estos
ataques han distado de alcanzar la magnitud con la que los iranies prometieron responder si Tel Aviv volvía a arremeter contra su territorio.
Porque si puede
catalogarse como audaz la decisión de atacar infraestructura estratégica de los
países árabes vecinos ¿No puede considerarse también como una muestra de su
incapacidad para golpear más fuerte a Israel? ¿Acaso Irán no tendría que haber concentrado
todas sus capacidades contra los hebreos?
Un país agredido puede
repeler o sobrevivir a un ataque, pero esto difícilmente puede considerarse una
victoria. Tal es el caso de Vietnam y Corea, en las que son consideradas las
dos grandes derrotas del imperio estadounidense.
Los vietnamitas
lograron expulsar al invasor, pero este dejo un país arrasado tras su retirada. En tanto que, en el caso de
Corea, las perdidas en vidas e infraestructura destruyeron la península que,
además, en su parte sur, se encuentra hasta el presente ocupada por las fuerzas
norteamericanas.
No resulta injusto
considerar que la única manera de que un país invadido pueda reclamar una
victoria es en un desenlace semejante al de Rusia en sus guerras contra la
Francia napoleónica y la Alemania nazi. En ambas contiendas, los eslavos no
solo lograron expulsar al agresor, sino que llegaron a tomar Paris y Berlín, lo que les permitió establecer condiciones para la
resolución del conflicto. Así y todo, la destrucción sufrida por el gigante
euroasiático relativizó en gran parte su condición de ganador.
Aquellos que aseguran
que Irán está ganando la guerra afirman que las instancias de negociación
pedidas por el gobierno de Trump son una prueba de esto. No es un mal
argumento. Sin embargo, se olvidan que Washington ya usado en dos ocasiones
estos periodos de dialogo a modo de distracción o preparación para el uso de la
fuerza.
A su vez, quienes
interpretan estas instancias diplomáticas en este sentido, muchas veces también
afirman que el ejército estadounidense y sus aliados se encuentran exhaustos y
con dificultades para continuar la batalla. Mencionan faltante de suministros para
llevar a cabo ataques, así como el agotamiento de las capacidades
defensivas. Entonces ¿Por qué Irán no le da el golpe de gracia
a su enemigo? ¿Por qué no aprovecha su debilidad para expulsarlo
definitivamente de sus fronteras? ¿Por qué decide darle un respiro cuando se
encuentra se encuentra diezmado?
Aceptando esta supuesta
faltante de recursos del Pentágono, el pedido de alto al fuego por parte del
gobierno de Trump también puede interpretarse como que es la Casa
Blanca la que dicta los tiempos de la contienda. En vista de que necesita
tiempo para reabastecerse, sopesar sus pérdidas y errores, y ajustar la
estrategia para continuar, la tregua puede considerarse como ventajosa para
EEUU y no solo como una muestra de debilidad.
Otro elemento mencionado
por quienes sostienen que son los iranies quienes están ganando la guerra es el
repetido aplazamiento de las fechas limites establecidas por el republicano
para la reapertura del estrecho de Ormuz. Es totalmente valido tomar esto como una muestra de
debilidad de la posición norteamericana. Mas aun la rápida suspensión del
Proyecto Libertad.
Difícilmente Estados
Unidos pueda poner fin al bloqueo iraní sin un enfrentamiento directo, sin una
batalla franca con miles de soldados en el terreno y el despliegue de sus
activos navales y aéreos. Pero sería erróneo asimilar esta negativa a una falta
de capacidad de Washington, más bien se trata de escoger la estrategia más apropiada.
Puede que en el
Pentágono consideren que la manera en que se está desarrollando el conflicto es
la adecuada y no crean conveniente una escalada. Hasta ahora, utilizando su
poder misilístico y aéreo, Estados Unidos ha hecho la guerra sin sufrir grandes
pérdidas. Desplegar el ejército en territorio enemigo, cambiara drásticamente
este escenario.
Tal como demostró la
guerra fría, las disputas geopolíticas no se ganan necesariamente enfrentando
al adversario en una contienda abierta y declarada. El imperio estadounidense
conquistó el mundo no solo a base de su poder de fuego. En ocasiones, ni
siquiera precisó apelar a este. En otras, Washington combatió a sus enemigos
por interposición, movilizando las capacidades de aliados contra estos; a
veces, sin siquiera revelar su implicación.
También se dice que
Trump ha perdido la guerra porque no ha podido desbancar al régimen de los
ayatolas. A pesar de las declaraciones de la Casa Blanca ¿Quién puede afirmar que ese era el verdadero
objetivo de la operación? ¿De verdad piensan que en el Pentágono creían posible
cambiar el sistema iraní sin tropas propias o aliadas en el terreno? Entre los
que sostienen que es Irán el victorioso ¿De veras creen que EEUU puede cambiar
el gobierno persa únicamente mediante bombardeos?
Hay ciertas contradicciones
en el relato de una parte de los analistas de política internacional que sostienen
que Estados Unidos es un imperio en decadencia, que su poder, en declive,
palidece o ya no es suficiente para hacerle frente a sus adversarios. Esos
mismos comentaristas, al dar por cierto que el objetivo de Washington era el
cambio de régimen, aceptan la posibilidad de que tan solo con una campaña
aérea, los norteamericanos podían derrocar el gobierno de una nación milenaria
de noventa millones de habitantes y un vasto territorio.
Deben ponerse de
acuerdo. O EEUU es tan poderoso como para acometer esa compleja hazaña o es un régimen
en descomposición. Por su parte, en lo que respecta a los persas, o estos son
tan poderosos como para vencer a las fuerzas armadas con (por lejos) el
presupuesto más grande del mundo; o Irán es tan débil como para que su sistema de gobierno
perezca sin haber perdido el control del territorio.
Ciertamente estos
analistas podrán aducir que es signo de esta decadencia imperial (además del
avance económico chino) la toma de decisiones erróneas, la sobre representación
de su propio poder y la subestimación de las capacidades del enemigo, imbuidos
por el deseo de aferrarse a un pasado que desparece y la resistencia a reconocer
nuevas realidades más desfavorables.
También se puede advertir
cierta irracionalidad en algunas decisiones de la Casa Blanca, condicionadas
por el peso excluyente de su poderoso complejo industrial-militar y por el
millonario negocio que representa la guerra, que predisponen a recurrir a la
opción militar, cuando se podrían alcanzar ciertos objetivos de manera más
eficiente por la vía de la diplomacia.
Pero otra cosa muy distinta
es afirmar que en el Pentágono consideraban posible derrocar a la República
Islámica únicamente por medio de una campaña aérea. Los dirigentes de
Washington pueden ser ladrones, asesinos o corruptos, pero no estúpidos.