LAS BASES ESTADOUNIDENSES ATACADAS (I)
Entre el 25 de
abril y el 7 de mayo, la prensa estadounidense publicó informes sobre los daños
producidos por los ataques iranies en las bases que su país mantiene en medio
oriente. Las investigaciones llevadas a cabo por la CNN, el Washington Post y
la NBC -en base a las imágenes satelitales disponibles- coincidieron en que la
destrucción en las instalaciones fue mucho mayor de lo que el gobierno de Trump
ha reconocido públicamente.
A la misma
conclusión llegó un artículo más reciente de la BBC (que también se valió de
fotografías satelitales), dado a conocer el primero de junio.
El silencio
oficial hace difícil la tarea. La CNN afirmó que desde la administración
norteamericana se negaron a proporcionar datos sobre los daños sufridos. Un
portavoz del Pentágono le transmitió al canal de noticias: “No discutimos
evaluaciones de daños de combate por razones de seguridad operativa. Nuestras
fuerzas siguen plenamente operativas y seguimos ejecutando nuestra misión con
la misma preparación y efectividad en combate”.
Ante el pedido
de comentarios, el medio ingles recibió la misma respuesta que sus colegas al
otro lado del Atlántico: “Un funcionario de defensa estadounidense declinó
hacer comentarios sobre las conclusiones de BBC Verify, alegando ‘razones de
seguridad operativa’”.
Pero Washington
no solo se ha abstenido de hacer comentarios, sino que ha ido más allá, y ha
impuesto una censura. Desde la Casa Blanca se solicitó a las empresas de
satélites (que tienen al gobierno estadounidense como su principal cliente) que
retuvieran las imágenes de las bases en su poder. Según el Washington Post, dos
de los mayores proveedores comerciales, Vantor (que afirma que su decisión la
tomó de forma independiente y no a instancias del gobierno) y Planet, han
cumplido con la solicitud de la administración republicana para limitar,
retrasar o retener indefinidamente la publicación de material fotográfico de la
región. Estas restricciones comenzaron menos de dos semanas después de comenzar
el conflicto.
Planet se
defendió alegando que quería garantizar que sus imágenes no fueran utilizadas “por
actores adversarios para atacar al personal, civiles aliados y socios de la
OTAN”, de acuerdo a la BBC.
LOS DAÑOS A LAS BASES
La
investigación que la CNN dio a conocer el primero de mayo, da cuenta de que la
mayoría de las bases de Estados Unidos en oriente medio resultaron gravemente
dañadas. Algunas, inclusive, prácticamente inutilizables.
Los ataques iranies
golpearon al menos 16 instalaciones en ocho países
diferentes, es decir, la mayoría de los puestos militares de Washington en la
región fueron alcanzados. Un funcionario de la administración Trump le comentó
a la CNN que “nunca habían visto algo así en bases estadounidenses”.
Una semana
antes, el 25 de abril, la NBC había informado que la contraofensiva de Teherán había
alcanzado más de un centenar de objetivos en once bases de siete países
distintos -Catar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Jordania, Kuwait, Irak y
Arabia Saudita-.
El articulo de
la BBC confirma los ataques en estos territorios y, además, le suma Omán. El
recuento de los ingleses sostiene que fueron 20 los emplazamientos militares
estadounidenses que presentaron daños. Sin embargo, esta cifra podría ser
mayor, ya que algunos analistas consultados por el medio británico estiman que las
bases afectadas podrían llegar a 28 (además de las bases, el ejército estadounidense opera en aproximadamente una
treintena de emplazamientos en oriente medio entre puestos de avanzada y demás instalaciones).
El reporte del
Washington Post, por su parte, conto con una particularidad. El diario revisó 128
imágenes satelitales de alta resolución publicadas por Irán, cuyas agencias
estatales de noticias han publicado desde el principio de la guerra este tipo
de material gráfico que documenta los daños en sitios estadounidenses.
El Post
verificó la autenticidad de 109 de esas imágenes comparándolas con otras de
menor resolución, provenientes del sistema satelital de la Unión Europea,
Copernicus, así como con fotografías de alta resolución de Planet, cuando estas
estaban disponibles (en los casos en que no, el diario procedió a contabilizar
solo un impacto por estructura, incluso cuando las imágenes iraníes parecerían mostrar
múltiples impactos).
El diario excluyó
19 imágenes publicadas por los persas porque la evidencia resultaba inconclusa
al cotejarlas con las de Copernicus. Cabe destacar que el Post afirma no haber
encontrado ninguna foto manipulada por Irán. Por tanto, el trabajo del periódico
representa solo un recuento parcial de los daños según los recursos satelitales
disponibles .
En total, el
diario de la capital estadounidense encontró 217 estructuras y 11 equipos que
fueron dañados o destruidos en 15 bases (la investigación halló 10 estructuras
dañadas o destruidas adicionales no documentadas por la prensa iraní).
Los cuatro
medios informaron que los ataques aéreos de Teherán dañaron o destruyeron
infraestructura como hangares, almacenes, centros de mando, depósitos de
combustible y pistas de aterrizaje; equipos clave como sistema de radares de
alta gama, comunicaciones y de defensa aérea; así como decenas de aeronaves
-incluidos modelos de alto valor, cazas, más de una docena de drones MQ-9
Reaper y varios helicópteros-.
En más de la
mitad de las bases estadounidenses que revisó el Post los ataques aéreos
dañaron o destruyeron lo que parecen ser numerosos barracones, hangares o
almacenes.
Igualmente, más
de la mitad de los daños analizados ocurrieron en el cuartel general de la Quinta
Flota norteamericana, ubicado en Baréin, y en las tres bases de Kuwait -la Base
Aérea Ali al Salem, el Campamento Arifjan (que funciona como sede regional del ejército
estadounidense) y el Campamento Buehring-.
Un funcionario
de la administración Trump le dijo al Post que los emplazamientos en estos dos países
fueron de los más afectadas, probablemente, porque permitieron ataques desde su
territorio. Las fuentes consultadas por el periódico afirmaron que los daños en
el cuartel general de la Quinta Flota -conocida como Naval Support Activity, la
cual alberga unos 9.000 soldados- son extensos, por lo que debió trasladar sus
operaciones a la Base Aérea MacDill en Tampa, Florida, sede del Mando Central
de Estados Unidos.
La NBC coincide
en que la Naval Support Activity fue gravemente golpeada, sufriendo daños
extensos.
El costo de las reparaciones en esta base podría ascender a 200 millones de
dólares, según una evaluación del Pentágono citada por el New York Times.
En tanto que en
las instalaciones en Kuwait, la mencionada en Buehring, un importante centro
logístico, quedó semi vacío y severamente afectado, informó la CNN.
De acuerdo con la NBC, esta base fue bombardeada por un caza iraní F-5, lo que
constituyó la primera vez en mucho tiempo que un avión tripulado impacta una
instalación militar estadounidense.
En la Base Aérea
de Ali al Salem -que fue atacada en múltiples ocasiones - la investigación de
la BBC (analistas del MAIAR) identificó búnkeres de almacenamiento de
combustible, hangares de aeronaves y alojamientos para tropas destruidos.
Cabe destacar, que
fue en el ataque de un dron iraní de a principios de marzo al centro de
operaciones tácticas en Port Shuaiba, Kuwait, donde seis miembros del servicio
estadounidense murieron.
La CNN también informó
que la sala de guerra de la Base Al Udeid en Qatar
-desde donde Estados Unidos proyecta su poder y el de sus aliados en 21 países
de la región- recibió dos impactos que, según las fuentes del medio
estadounidense, sufrió daños significativos y tuvo que ser evacuada, pese a no
registrar bajas.
Fue en esta
instalación qatarí donde también resultó dañada una pista de aterrizaje.
Por su parte, también
fueron impactados almacenes de municiones en Erbil (Irak), de acuerdo al
reporte de la NBC.
A su vez, la
NBC halló que en la Base Aérea de Al Dhafra y la Base de Al Ruwais en los
Emiratos Árabes Unidos, se registraron daños en el almacenamiento de
combustible, una clínica médica, hangares, barracones y otros edificios.
Desde los
círculos gubernamentales comentaron al Washington Post que, al inicio de la
guerra, en algunas bases la mayoría del personal fue trasladado fuera del
alcance del fuego iraní.