lunes, 29 de junio de 2026

 

ATAQUES DE EEUU A IRÁN (VI)

 

GOLPES A LA DIRIGENCIA

El 14 de mayo, el almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, afirmó que los “más de 2.000 ataques contra las estructuras de mando y control de Irán crearon vacíos de liderazgo, parálisis y confusión interna”.

Algo de difícil comprobación, pero que se condice con los golpes mortales infligidos a la plana mayor de la teocracia islámica; que si bien no hicieron sucumbir al régimen (algo improbable), resulta imposible que no hayan mermado (en el algún grado) la conducción de la guerra y del país en general.

Este impacto puede no ser fácil de registrar, quizás sus efectos solo se revelen con el tiempo, lo que es seguro es que el daño que en este aspecto Estados Unidos le infligió a Irán, no tiene equivalencia con los golpes que los persas le pudieron propiciar a las fuerzas de Washington.

Como bien consigna la prensa iraní, “la primera oleada de ataques se dirigió específicamente contra el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, junto con varios altos mandos militares. Las oleadas posteriores se dirigieron tanto contra comandantes como contra altos funcionarios”.

La siguiente lista no es exhaustiva -dado lo precaria de la información disponible- pero incluye a decenas de los dirigentes más destacados que perecieron en los ataques. Además de Jamenei, estadounidenses e israelíes también asesinaron al ministro de Defensa, general de brigada Aziz Nasirzadeh; y al ministro de Inteligencia, Esmaeil Khatib.

Dentro de la alta dirigencia iraní, también fueron muertos: El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y representante del Líder en el mencionado consejo, Ali Larijani. En el mismo atentado, pereció el subdirector de Seguridad Interna del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alireza Bayat; así como varios miembros del personal de seguridad del mencionado consejo.     

El contralmirante Ali Shamkhani, miembro del Consejo de Discernimiento de Conveniencia y asesor político de Jamenei desde 2023. También se desempeñó como secretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán entre 2013 y 2023. Shamkhani tuvo un papel clave en el diseño y la conducción de las estrategias de defensa de la República Islámica, siendo considerado uno de los principales arquitectos de la doctrina de disuasión regional de Irán.

Kamal Jarazi, presidente del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores de Irán. Jarazi fungió de ministro de Exteriores entre 1997 y 2005, así como de representante permanente ante la ONU entre 1989 y 1997; también dirigió el Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores (centro de estudios creado en 2006) y fue asesor principal del Líder de la Revolución Islámica.

Los ataques estadounidenses-israelíes también mataron a Mehdi Rostami Shamastan, alto mando del Ministerio de Inteligencia. Este ministerio también sufrió la perdida de dos viceministros, Mohsen Mahdavi Kalateh y Akbar Ghaffari.

General de brigada Hossein Jabal Amelian, director de la Organización de Innovación e Investigación Defensiva del Ministerio de Defensa. Esta agencia también perdió a su ex director, general de brigada Reza Mozaffari Nia.

Mohammadreza Saqafifar, asistente especial del Líder Supremo Jamenei; y a Morteza Larijani, asistente para la Seguridad Interna del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

La República Islámica también sufrió bajas entre sus altos mandos militares. El general Seyed Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. 

El general Mohammad Pakpour, comandante en jefe del CGRI. Pakpur había sido designado en su puesto el pasado junio, tras el asesinato del general de división Hossein Salami en la guerra de los doce días.

Esmail Dehghan, comandante superior de la Fuerza Aeroespacial del CGRI.

Mehdi Qureishi, comandante superior de la Fuerza Aeroespacial del CGRI.

El general de brigada Alireza Tangsiri, comandante de la Marina del CGRI. Tangsiri ocupó el cargo de subcomandante de la Marina del CGRI desde 2010 hasta 2018, año en que fue designado sexto comandante de la Marina del CGRI. 

Behnam Rezaei, subdirector de la Dirección de Inteligencia Naval del CGRI.

Mayor General Majid Khademi, jefe de la Organización de Inteligencia y de la Organización de Protección de Inteligencia del CGRI.

Mayor General Abolqasem Babaeian, jefe de Estado Mayor del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya.

Entre las bajas tambien se encuentra, el general de brigada Saleh Asadi, jefe de la Dirección de Inteligencia, Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya.

General de brigada Abdullah Jalali-Nasab, oficial superior de la rama de inteligencia del Comando de Emergencia Khatam al-Anbiya.

General de brigada Bahram Hosseini Motlagh, jefe de Planificación y Operaciones del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas.

General de brigada Hassan-Ali tayiko, director del Departamento de Logística del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas.

General de brigada Mohsen Darrebaghi, subdirector de Logística y Apoyo del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas.

General de brigada Jamshid Eshaghi, jefe de la Oficina de Presupuesto y Asuntos Financieros del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas.

El general de brigada Gholamreza Soleimani, jefe de la Organización Basij (fuerzas voluntarias).  

General de Brigada Esmail Ahmadi, jefe de Inteligencia de las fuerzas Basij.

Asadollah Badfar, jefe de las fuerzas Basij.

Mohammad Ali Fathalizadeh, comandante de la unidad Fatehin del CGRI.

General de división Akbar Ebrahimzadeh, subdirector de la Oficina Militar del Líder Supremo.

El general de brigada Ali Mohammad Naini, portavoz del CGRI.

El general Mohammad Shirazi, jefe de la Oficina Militar del Líder Supremo de Irán desde 1989.

Ali Hashemi, subcomandante del CGRI, Saheb al-Zaman.

Naqi Mohaddesnia, jefe de Asuntos del Clero del CGRI en Azerbaiyán Oriental.

Y dentro de las filas policiales, el mayor general Gholamreza Rezaian, jefe de la Organización de Inteligencia Policial Iraní.

En tanto que en el Líbano, murieron: Abuzar Mohammadi, comandante de Operaciones de Misiles de la CGRI en la unidad de misiles de Hezbolá.

Davoud Alizadeh, comandante de la Fuerza Quds de la CGRI (Cuerpo del Líbano).

Majid Hosseinikandesar, jefe de Finanzas de la Fuerza Quds de la CGRI (Cuerpo del Líbano).

Alireza Bi-Azar, oficial de inteligencia de la Fuerza Quds de la CGRI (Cuerpo del Líbano).

Ahmad Rasouli, oficial de inteligencia de la Fuerza Quds de la CGRI (Cuerpo Palestino).

Hossein Ahmadlou, oficial de la sección de Israel de la Fuerza Quds del CGRI.

Sobre estos cuatro últimos, Israel afirmó que eran miembros de la Fuerza Quds, pero Irán señaló que eran diplomáticos en el Líbano.  

 

 

 

 

sábado, 27 de junio de 2026

 

ATAQUES DE EEUU A IRÁN (V)

 

MISILES, DRONES y DEFENSAS AÉREAS (II)

La CBS ya había informado en abril que Irán conservaba al menos la mitad de sus misiles balísticos y lanzadores. La CNN confirmó la información sobre los lanzamisiles.

Pero en un artículo de mayo, la CNN elevó esa cifra a dos tercios (la evaluación puede incluir lanzadores que actualmente son inaccesibles, como los enterrados bajo tierra por los ataques pero no destruidos, explicó el canal), en parte, debido a que el alto al fuego le habría dado tiempo a los persas para recuperar lanzadores que podrían haber quedado sepultadas.

La investigación también arrojó que un gran porcentaje de los misiles de crucero de defensa costera de Irán estaban intactos, consistente con el poder de fuego que proyectó la República Islámica en Ormuz, y claves para su control.

En tanto que, según le trasmitieron a la CNN los funcionarios de inteligencia consultados, Irán todavía posee miles de drones, aproximadamente el 50% con los que contaba antes de la guerra.

Tal como indican los documentos de la inteligencia de Estados Unidos divulgados por la prensa de este país, los ataques han degradado las capacidades militares de Irán, pero no las ha destruido. Además, estos sugieren que los iraníes han logrado limitar el impacto de estos golpes recomponiéndose eficazmente.

Tal es el caso de los almacenes subterráneos de misiles. No se sabe si los ataques estadounidenses destruyeron efectivamente estos, o si solo colapsaron las entradas. Por lo pronto, ya hay informes que hablan de que los iranies estarían trabajando para despejar los escombros y poder acceder nuevamente a estos almacenes.

El 31 de mayo, la CNN aseguró que en 18 de estas instalaciones, Irán ya había logrado desbloquear 50 de 69 entradas a los túneles. Los persas también han reparado las carreteras que conducen a estas bases, según el canal de noticias.

Información similar fue publicada el 3 de abril por el New York Times.

Las fuentes consultadas por la CNN también creen que Irán todavía dispone de alrededor de 1.000 misiles almacenados en estos depósitos y, que por la gran profundidad a la que se encuentran, es poco probable que hayan sufrido daños significativos.

El Times publicó, el 12 de mayo, que evaluaciones de inteligencia, de principios de mayo, indicaban que Teherán había recuperado el acceso a la mayoría de sus instalaciones de misiles, incluidos 30 de los 33 sitios ubicados a lo largo del estrecho de Ormuz.

De acuerdo con el Times, la inteligencia entiende que cerca del 90% de las instalaciones subterráneas de almacenamiento y lanzamiento de misiles se encuentran actualmente parcial o totalmente operativas.

Para rebatir el relato de Washington, la prensa iraní se hizo eco de estos informes publicados por sus colegas norteamericanos. De esta manera, Hispan TV concluía: “Pese al discurso oficial estadounidense, el presidente ha continuado utilizando una retórica triunfalista, mientras diversos análisis e informes cuestionan la magnitud real del daño infligido”.

La cobertura periodística iraní ha oscilado entre, la (casi) negación de todo daño, a posturas mas contemplativas de la complejidad de la situación; como puede ser: “Estas valoraciones de distintas fuentes occidentales coinciden en que, pese a los daños registrados en escenarios de tensión recientes, Irán conserva una infraestructura militar activa y con capacidad de respuesta en la región”.

Un abordaje más ecuánime que el de las autoridades iraníes, quienes han rechazado las declaraciones de la administración Trump, y señalado que su país cuenta con abundantes reservas de misiles y drones para hacer frente a cualquier nueva agresión.

El 2 de abril, el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, portavoz del cuartel general central Jatam al-Anbia de las Fuerzas Armadas de Irán, le advirtió a Washington: “Como ya hemos dicho, les decimos a los enemigos estadounidenses-sionistas que su información sobre nuestro poderío militar y nuestro equipamiento es incompleta. No saben nada sobre nuestras vastas capacidades estratégicas”.

El artículo que citaba las palabras del vocero, asegurabaque, “de este modo, destrozó la esperanza de Estados Unidos e Israel de haber destruido los centros de producción de misiles estratégicos de Irán, los drones ofensivos de largo alcance y de precisión, los modernos sistemas de defensa aérea y guerra electrónica, y el equipo especial”. “Si tienen esa idea, solo conseguirán profundizar en el atolladero en el que están atrapados”, aseguró Zolfaqari.

También agregó que los estadounidenses habían atacado centros que no eran importantes. “Nuestra producción militar estratégica se lleva a cabo en lugares que ustedes desconocen por completo y a los que jamás podrán llegar”, expresó. Y recomendó a Washington que no lleve la cuenta de los misiles, drones y equipos estratégicos de Irán, porque se equivocarán en sus cálculos.

 

 

 

ATAQUES DE EEUU A IRÁN (IV)

 

MISILES, DRONES y DEFENSAS AÉREAS (I)

En una entrevista con Fox News, emitida el 27 de abril, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que los iraníes, “ahora, tienen la mitad de los misiles”.

El 6 de mayo, por su parte, el mandatario norteamericano remarcó: “No tienen ningún sistema antiaéreo, ya no les queda ningún radar, la mayor parte de sus misiles han sido destruidos, les quedan algunos, probablemente entre un 18% y 19%, pero no son muchos en comparación con lo que tenían”.

Los altos cargos del Pentágono entregaron información mas precisa. “Las fuerzas del CENTCOM destruyeron aproximadamente el 80% de los sistemas de defensa aérea de Irán, atacando más de 1500 objetivos de defensa aérea, más de 450 depósitos de misiles balísticos y 800 depósitos de drones de ataque unidireccionales. Todos estos sistemas han desaparecido”, informó el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Aérea, el general Dan Caine, el 8 de abril.

En tanto que, el 15 de mayo, en una comparecencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense, el alto mando del CENTCOM, el almirante Brad Cooper, ratificó esta información: “Destruimos o enterramos gran parte de los misiles balísticos, vehículos lanzadores y drones de ataque de largo alcance de Irán con más de 450 ataques contra depósitos y sistemas de misiles balísticos y aproximadamente 800 ataques contra unidades de lanzamiento y depósitos de drones iraníes”.

“Neutralizamos el 82% de sus sistemas de misiles de defensa antiaérea, junto con la arquitectura de radar y mando que los conectaba”, agregó Cooper.

Pero, apenas un día después de las declaraciones de Trump, el Washington Post publicó que, según un informe de la CIA, Teherán mantendría alrededor del 75% de sus lanzadores móviles y el 70% de su arsenal de misiles previo a la guerra.

Algo corroborado por el New York Times el 12 de mayo.

Rápidamente, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, reaccionó al artículo del periódico de la capital estadounidense, asegurando en su cuenta de X que, “la CIA se equivoca. Nuestras reservas de misiles y lanzadores no se sitúan en el 75% con respecto al 28 de febrero. La cifra correcta es el 120%”.

A pesar de estas informaciones, Trump insistió: “Calculamos que han perdido el 82% de sus misiles”, le dijo a la prensa el 19 de mayo.

En su comparecencia ante el senado de su país, el almirante Brad Cooper declinó hacer comentarios sobre estos informes, pero dijo que las cifras que había visto en fuentes abiertas “no son exactas”.

En lo que respecta a las defensas aéreas, las autoridades iranies han declarado en la misma línea que su ministro de Exteriores.

El 11 de junio, el primer vicepresidente iraní, Mohamad Reza Aref, aseguraba: “Hoy, los fundamentos defensivos y la capacidad de disuasión de Irán están muy por delante de las de la época de la agresión estadounidense-israelí lanzada el 28 de febrero y de cualquier otro periodo”.

El mismo día, el portavoz principal de las Fuerzas Armadas de Irán, el general de brigada Abolfazl Shekarchi, rechazaba las afirmaciones sobre la destrucción de sistemas de defensa aérea de su país, así como una supuesta reducción de sus capacidades defensivas. “El enemigo afirma que Irán ha sufrido daños, pero nosotros hemos causado pérdidas mucho mayores y más extensas a los estadounidenses”, afirmó.

En un artículo de Hispan TV, del 30 de marzo, se podía leerlo siguiente: “Durante todo el mes de marzo, funcionarios estadounidenses se jactaron de que las defensas aéreas iraníes habían sido ‘arrasadas’ y afirmaron que las capacidades militares de Teherán estaban al borde del colapso. Sin embargo, el ataque del 27 de marzo reveló una realidad radicalmente distinta”.

A pesar de la posición sostenida por Teherán, la libertad con que las fuerzas aéreas norteamericana e israelí han operado en los cielos iranies, es una prueba de que estas han sido severamente dañadas, aunque, probablemente, no en el grado que asegura el Pentágono.

Es que los persas aún conservan capacidades defensivas, como lo demuestran los aviones estadounidenses derribados en su territorio. Pero para lograr estos golpes, Teherán recurrió a sistemas antiaéreos nuevos que no había empleado con anterioridad, como bien confirmaron las autoridades iraníes.

De esto se desprenden varias conclusiones. En primer lugar, el indiscutido avance tecnológico de la industria armamentística persa, que si bien ha sido dañada, no ha sido destruida por completo. En segundo lugar, Irán demuestra fehacientemente que posee, y que se reserva para una escalada, armamento poderoso.

Por otra parte, el haberse visto obligado a echar mano a estos equipos también puede constituir un indicio de la destrucción de sus dispositivos convencionales. O bien, si considerásemos que estos no fueron eliminados, resulta claro que si no hubiesen fallado en impedir la violación de su espacio aéreo, Teherán no hubiese apelado a sus sistemas más sofisticados, los cuales ahora perdieron el factor sorpresa y fueron revelados al enemigo.

De todas maneras, los novedosos sistemas antiaéreos han probado su eficacia, por lo que los persas mantienen (no se sabe en qué cantidad o si poseen otras sorpresas) capacidades defensivas capaz de dañar a las fuerzas estadounidenses.

En cuanto a los depósitos de misiles balísticos y de drones, la veracidad de la información brindada por el Pentágono resulta ciertamente cuestionable. Las capacidades que exhibió Irán durante el conflicto parecen desmentirla; máxime cuando, a la supuesta destrucción generada en los ataques de este año, se le agrega la ocasionada en la guerra del año pasado.

 

miércoles, 24 de junio de 2026

 

ATAQUES DE EEUU A IRÁN (III)


INDUSTRIA ARMAMENTÍSTICA IRANÍ

“Su capacidad de fabricación es muy reducida en estos momentos porque hemos atacado todas sus zonas de producción”. Así se refería, el 19 de mayo, Donald Trump acerca del estado en el que se encontraba la industria armamentística iraní.

Igual de tajante, su Secretario de Estado, Marco Rubio, se había expresado en una entrevista con Fox News el 27 de abril, donde aseguró que a Irán no le quedaba “ninguna fabrica” armamentística.

Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Aérea, el general Dan Caine, afirmó el 8 de abril: “Hemos destruido la base industrial de defensa de Irán, impidiendo que pueda reconstruir dichas capacidades en los próximos años”.

“Atacamos aproximadamente el 90% de sus fábricas de armas. Todas las fábricas que producían drones de ataque unidireccionales Shaheed fueron atacadas. Todas las fábricas que producían los sistemas de guiado para esos drones también fueron atacadas”, manifestó el general.

Y finalizó, diciendo: “Su base industrial de defensa antimisiles está devastada: más del 80% de sus instalaciones de misiles han desaparecido, al igual que su capacidad de producción de motores de cohetes de combustible sólido. Irán tardará años en reconstruir sus principales buques de guerra de superficie, ya que más de 20 instalaciones de producción y fabricación naval han resultado dañadas o destruidas, y casi el 80% de su base industrial nuclear ha sido afectada, lo que dificulta aún más sus intentos por obtener un arma nuclear”.

El 15 de mayo, fue el turno del alto mando del Comando Central de Estado Unidos, el almirante Brad Cooper, quien ratificó ante el Comité de Servicios Armados del Senado lo dicho por Caine. “Dañamos o destruimos más del 85% de la base industrial de misiles balísticos, drones y defensa naval de Irán. Más de 1.450 ataques contra instalaciones de fabricación de armas retrasaron años la capacidad del régimen para construir y almacenar misiles balísticos y drones de largo alcance. Las fábricas y la mano de obra técnica que producían los misiles balísticos, drones de ataque de largo alcance y plataformas navales de Irán se han degradado hasta el punto de que Irán no puede reemplazar sus capacidades perdidas a corto plazo”.

Sin embargo, un informe de la CNN, publicado el 21 de mayo, cuestionó la información entregada por Washington. El canal estadounidense no niega el daño provocado en la base industrial de Irán -de hecho, señala que su producción de misiles se ha visto significativamente degradada- pero desmiente la realidad presentada por la administración republicana.

En el artículo mencionado, se puede leer: “Una de las fuentes familiarizadas con las recientes evaluaciones de inteligencia estadounidense dijo a CNN que el daño a la base industrial de defensa iraní probablemente ha retrasado su capacidad de reconstituirse en cuestión de meses, no de años. Y parte de la base industrial de defensa iraní sigue intacta, lo que podría acelerar aún más el calendario para reconstituir ciertas capacidades”.

Según la CNN, Irán está reconstruyendo sus capacidades militares a un ritmo mayor del previsto por la inteligencia estadounidense. Es más, Teherán ya ha reanudado parte de su producción de drones; por lo que los persas podrían recuperar por completo su capacidad de ataque con estos vehículos en unos seis meses.

Asimismo, las fuentes consultadas por el medio le transmitieron que los iranies trabajan en la reposición de lanzadores, emplazamientos de misiles y otras capacidades de producción dañadas o destruidas por los ataques.

El canal asegura que esta rápida reconstrucción es una muestra de que Estados Unidos e Israel no causaron tanto daño como ambos países sostienen. Y es que, a pesar de los graves daños provocados, la rápida reconstrucción de su producción militar parece ser una prueba de que esta no ha comenzado de cero.

Sin los matices presentados por la CNN, el gobierno iraní ha desmentido la destrucción de su industria bélica.

Su ministro de exteriores, Abbas Araghchi, afirmó el 3 de junio: “Nuestra posición militar es incluso más fuerte que antes de la guerra, ya que pudimos mantener la producción militar durante toda la agresión, y ellos no pudieron detenerla”. Por lo tanto, “tenemos la capacidad de continuar la guerra durante el tiempo que sea necesario”, agregó.

Por su parte, el ministro de Defensa interino de Irán, el general de brigada Seyed Mayid Ebn al-Reza, aseguró que las industrias de defensa de su pais han mejorado significativamente sus capacidades durante la guerra y han aprovechado las capacidades de las empresas basadas en el conocimiento para acelerar la producción de misiles estratégicos y drones.

El general informó, el 16 de junio, que “la producción de misiles estratégicos y drones se llevó a cabo con mayor rapidez y precisión, y fuimos testigos del desarrollo y el avance de armas nuevas y mejoradas para las fuerzas armadas, que se utilizaron para derrotar a los criminales y agresores”.

El 12 de junio, fue el subcomandante del Ejército para la Coordinación, el contralmirante Habibollah Sayyari, quien salió a expresar su satisfacción por la alta tasa de producción de drones, a pesar de las difíciles condiciones.

La prensa oficial iraní también ha cuestionado las aseveraciones de los norteamericanos. El primero de abril, la Radiodifusión de la República Islámica de Irán aseguró que la capacidad de producción de misiles en las bases estratégicas claves estaba aumentando de manera sostenida.

Un artículo del 29 de abril, de Hispan TV, señaló que ni los ataques del año pasado ni los de este pudieron acabar con la industria armamentística persa: La producción de misiles se multiplicó por diez entre el final de unos y el inicio de los otros.

“Este crecimiento no se detuvo; de hecho, según la evidencia disponible, la producción ha continuado acelerándose rápidamente desde que se anunció por primera vez el alto el fuego a principios de abril. Tal impulso contradice las afirmaciones de Estados Unidos e Israel sobre un supuesto programa de misiles iraní incapacitado”, dice el informe.

Gran parte de las líneas de producción de misiles, los sitios de almacenamiento y las cadenas de suministro están integrados en instalaciones subterráneas fuertemente fortificadas, explica la nota.

Estas instalaciones fueron construidas en regiones montañosas y reforzadas con múltiples capas, capaces de resistir los explosivos anti búnker más potentes. De esta forma, según la prensa iraní, algunas se encuentran a profundidades que superarían la capacidad de penetración de bombas como la GBU-57 estadounidense.

“Así, aunque los objetivos en superficie puedan ser priorizados, la mayor parte de la infraestructura de fabricación de misiles de Irán permanece intacta y lista para continuar la producción, incluso frente a bombardeos constantes”, concluye el artículo de Hispan TV.

En este sentido, resultaría oportuno saber, realmente, que tanto de esta infraestructura se encuentra protegida y que tanto expuesta a los bombardeos norteamericanos. De todas maneras, a pesar de las declaraciones de los dirigentes iraníes, es muy probable que su industria armamentística haya sido dañada por los ataques.

Sin embargo, la información disponible no permite establecer la magnitud de esta destrucción; aunque, casi con seguridad, no sea la declarada por Washington.

 

 

 

 

sábado, 20 de junio de 2026

 

ATAQUES DE EEUU A IRÁN (II)

 

FUERZA AÉREA IRANÍ

Al igual que con la marina persa, los dirigentes estadounidenses han sido terminantes a la hora de referirse a la suerte de la Fuerza Aérea de Irán.

El 4 de junio, el mandatario norteamericano le dijo a la prensa de su país que Teherán ya no cuenta con Fuerza Aérea. En tanto que su Secretario de Estado, Marco Rubio, le había comentado a Fox News, el 27 de abril, que a los iraníes ya no le quedaba Fuerza Aérea. “Todo eso ha sido destruido, así que están peor y más débiles”, comentó.

El 14 de mayo, el comandante del Comando Central de EEUU (CENTCOM), el almirante Brad Cooper, aseguró ante los senadores de su país que, “antes de la Operación Libertad Duradera, la Fuerza Aérea iraní realizaba entre 30 y 100 salidas diarias. Hoy, esa cifra es cero. Destruimos o inutilizamos los aeródromos, hangares, depósitos de combustible y reservas de municiones de Irán”.

Los iranies han negado la destrucción de su aviación militar.

Con motivo del ataque de un caza iraní a la base estadounidense de Camp Buehring, en Kuwait (la primera vez que un avión bombardeaba una base militar estadounidense desde la Guerra de Corea), un artículo de Hispan TV del 30 de abril señaló: “Trump había afirmado repetidamente que la Fuerza Aérea iraní había sido ‘completamente aniquilada’ en los ataques iniciales. La misión exitosa del Kosar probó lo contrario: el poder aéreo iraní seguía operativo y capaz de acciones ofensivas”.

Otra nota, esta vez del Tehran Times, sobre este mismo acontecimiento y sobre otros ataques a bases en países de la región llevados a cabo por la Fuerza Aérea de Irán, señala que “el informe (de la NBC) ha puesto seriamente en entredicho las afirmaciones del gobierno del presidente Donald Trump de que Estados Unidos había destruido las capacidades militares de Irán”.

La República Islámica sí reconoció daños a su infraestructura aérea civil. Durante los ataques estadounidenses “los aeropuertos civiles de Irán sufrieron graves daños a lo largo de los 40 días de conflicto. El presidente del Comité de Construcción del Parlamento iraní, Mohamad Reza Rezai Kuchi, declaró en abril que 10 aviones de pasajeros fueron destruidos y otros 50 resultaron dañados. El parlamentario iraní añadió que algunos de los aviones dañados son reparables y podrían volver a estar operativos”, publicó Hispan TV el 29 de mayo.

La nota informa que los estadounidenses e israelíes atacaron torres de control, pistas de aterrizaje, sistemas de navegación y comunicaciones terrestres; pero que, a dos meses del alto el fuego, 21 aeropuertos -aproximadamente el 40 % de la red civil iraní- ya estaban operativos nuevamente.

Como ejemplo citaban el caso del aeropuerto internacional de Tabriz, la tercer puerta de entrada del país, y el más dañado, que reanudó los vuelos el miércoles 27 de mayo, luego de que los ataques destruyeran su torre de control y parte de su pista principal.

Pese a no referirse específicamente a los daños sufridos por su flota aérea de guerra el reconocimiento de Teherán de los daños sufridos por su aviación civil, coincide con la información brindada por el Pentágono e Israel acerca de que parte de las aeronaves de las fuerzas aéreas iraníes destruidas se encontraban en aeropuertos civiles.

El primero de marzo, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) informaron que dos cazas iraníes, un Northrop F-5 y un McDonnell Douglas F-4 Phantom II, fueron destruidos en un ataque al Aeropuerto Internacional Shahid Madani de Tabriz, en el noroeste de Irán.

El 2 de marzo, el CENTCOM publicó imágenes de la destrucción de dos aeronaves de combate Sukhoi Su-22 (un Sukhoi Su-22M4 y un Sukhoi Su-22UM3) de la Fuerza Aérea del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en el aeropuerto Shahid Dastgheib de Shiraz. Posteriormente, las imágenes satelitales mostraron dos aviones de transporte Lockheed C-130 Hércules y un Ilyushin Il-76 también destruidos.   

El mismo día, Qatar anunció que un Boeing F-15EX Eagle II de su Fuerza Aérea había derribado dos bombarderos tácticos iraníes Sukhoi Su-24 que volaban a baja altura en dirección a la base aérea de Al Udeid.

La Fuerza Aérea de Israel informó, el 4 de marzo, que un Yakovlev Yak-130 iraní fue derribado por un Lockheed Martin F-35 Lightning II israelí sobre Teherán. El enfrentamiento ocurrió en la presa de Latyan, al sur de Lavasan, en la provincia de Teherán.    

El CENTCOM publicó, el 5 de marzo, imágenes que muestran la destrucción de un Northrop F-5 , un Sukhoi Su-24, un Yakovlev Yak-130 (o Sukhoi Su-25, hay dudas al respecto) en el Aeropuerto Internacional Qasem Soleimani, en Ahwaz, provincia de Khuzestan.  

Aviones israelíes atacaron, el 7 de marzo, el Aeropuerto Internacional Mehrabad, en Teherán. Las imágenes satelitales revelaron la destrucción de un Harbin Y-12 de la IRGC, un Boeing 747, tres Antonov An-74 de la IRGC, dos Ilyushin Il-76 y dos aviones cisterna de reabastecimiento aéreo Boeing 707.    

El 9 de marzo, varias aeronaves fueron destruidas en el Aeropuerto Internacional Shahid Beheshti, en Isfahán. Las Imágenes satelitales confirmaron al menos tres Grumman F-14 Tomcat destruidos y nueve Chengdu J-7.    

El 12 de marzo, el CENTCOM publicó videos donde se observa la destrucción de un Lockheed C-130 Hércules, un Lockheed P-3 Orion y un Ilyushin Il-76, en el aeropuerto Ayatola Hashemi Rafsanjani, en Kerman.

Un avión de pasajeros Airbus A340, del gobierno iraní fue destruido en un ataque de las FDI contra el Aeropuerto Internacional de Mehrabad, en Teherán, el 15 de marzo.    

A fines de marzo, imágenes del Aeropuerto de Mehrabad, mostraban lo que parecía ser un Airbus A321 del Gobierno de Irán, destruido.

En tanto que, el 18 de marzo, un helicóptero Bell 214 de la Fuerza Aérea de Irán (IRIAF) fue destruido en un ataque israelí en el Aeropuerto de Sanandaj, en el Kurdistán iraní. 

Un caza iraní Chengdu J-7 fue destruido en el ataque aéreo del 21 de marzo al Aeropuerto Shahid Sadooghi de Yazd.

Aviones israelíes destruyeron dos aviones de transporte Lockheed C-130 Hércules de la IRIAF en el Aeropuerto de Mehrabad, el 5 de abril.  

En total, estadounidenses e israelíes informaron de 43 aeronaves iraníes destruidas. 

Cinco aeronaves de pasajeros: un Airbus A321, un Airbus A340, 2 Boeing 707 y un Boeing 747.

Doce aviones de transporte de cargas: Tres Antonov An-74, cuatro Ilyushin Il-76 y cinco Lockheed C-130 Hércules.

Un helicóptero: Un Bell 214.

Veintiún aviones de combate: Diez Chengdu J-7, tres Grumman F-14 Tomcat, un McDonnell Douglas F-4 Phantom II, dos Northrop F-5, dos Sukhoi Su-22 y tres Sukhoi Su-24.

Un utilitario: Un Harbin Y-12.

Uno de vigilancia: Un Lockheed P-3 Orion.

Uno de entrenamiento: Un Yakovlev Yak-130.

Un avión militar desconocido: Puede ser un Sukhoi Su-25 (avión de combate) o un Yakovlev Yak-130.

 

 

 

 

 

miércoles, 17 de junio de 2026

 

ATAQUES DE EEUU A IRÁN (I)

 

ARMADA PERSA

El gobierno estadounidense ha sido terminante. Trump expresó el 19 de mayo que, para él, la Armada iraní “ha desaparecido por completo”. En tanto que para su Secretario de Estado, Marco Rubio, a los persas ya no les quedaba Armada. “Todo eso ha sido destruido, así que están peor y más débiles”, le comentó a Fox News el 27 de abril. Mas recientemente, el 4 de junio, el mandatario norteamericano afirmó que su país había destruido 159 buques de Irán; y hasta aseguró que contaban con pruebas fotográficas.

Mas precisos en sus declaraciones han sido los altos mandos del Pentágono. El 8 de abril, con el alto al fuego ya vigente, el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Aérea, el general Dan Caine, le dijo a la prensa: “La armada iraní está en el fondo del mar. Ya sean los buques de la clase Soleimani, sus fragatas, sus preciados portaaviones no tripulados, submarinos o minadores, todos hundidos. La Armada iraní yace prácticamente en el fondo del Golfo Pérsico, y estimamos que hemos hundido más del 90 por ciento de su flota regular, incluyendo todos sus principales buques de guerra de superficie. Quince buques se encuentran en el fondo del océano, al igual que la mitad de las lanchas de ataque de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). El fuego conjunto, proyectado desde tierra, mar y aire, ejecutó más de 700 ataques contra objetivos de minas navales, y estimamos que destruimos más del 95% de sus minas”.

El 14 de mayo, el alto mando del Comando Central de EEUU, el almirante Brad Cooper, ratificó ante el Comité de Servicios Armados del Senado lo transmitido por Caine: “Destruimos un total de 161 buques de 16 clases diferentes, paralizando de hecho la capacidad operativa del régimen. Eliminamos más del 90% del otrora enorme inventario de más de 8.000 minas navales, con más de 700 ataques aéreos contra objetivos de minas navales iraníes”.

Cooper manifestó que Teherán no recuperará el nivel de su Armada durante toda una generación. Para el almirante, Irán ya no puede proyectar su influencia en el Golfo de Omán ni en el Océano Índico, por lo que ya no representa una amenaza para la operabilidad de las fuerzas estadounidenses; sin embargo, aún cuenta con capacidad suficiente como para amenazar a los buques en el estrecho de Ormuz. Esto ultimo no es un aspecto menor.

La prensa iraní se refirió al tema en una columna publicada por Hispan TV el 13 de junio, titulada “¿Está la Marina iraní ‘en el fondo del mar’? Desmontando la mentira más repetida de la administración Trump”, en la que refuta la información norteamericana, principalmente, en base al argumento de que “la persistencia de la capacidad naval de Irán y sus operaciones en el estrecho de Ormuz desmontan la narrativa de EEUU sobre la aniquilación de la Marina iraní”.

De hecho, en torno a esa premisa –y a que la marina estadounidense ha operado, mayormente, a cierta distancia del Golfo Pérsico- fue que el gobierno iraní y su prensa afín informaron sobre el estado de su Armada. La decisión fue contrarrestar la información estadounidense en los mismos términos absolutos que Washington. Así fue que los persas se dedicaron la mayor parte del tiempo a negar cualquier tipo de destrucción importante en su flota, algo que le restó credibilidad a sus declaraciones, de la misma forma que las afirmaciones grandilocuentes a la administración Trump.

Pero la nota mencionada se distingue del resto, y reconoce parte de los daños. “Lo que Washington omite deliberadamente es que casi todos los buques localizados, atacados y hundidos pertenecían a la flota de superficie convencional de la Armada de la República Islámica de Irán. Fragatas, corbetas y embarcaciones ancladas en puertos conocidos, visibles mediante imágenes satelitales y rastreables por activos de inteligencia que las observaban desde hacía años, fueron los objetivos atacados”.

Sin embargo, el autor de la columna aclara que la verdadera capacidad de disuasión marítima de Irán nunca se construyó en torno a esos buques, sino en la premisa de que, en cualquier guerra contra una gran potencia, su flota de superficie convencional sería destruida, por lo que su doctrina se diseñó en torno a aquello que sobreviviría a esa destrucción. “Lo que sobrevive es la Marina del CGRI, y la guerra impuesta de 40 días no ha cambiado esa realidad”.

Esta precisión, que Washington menciona al pasar, es fundamental para determinar el estado de la marina persa y de los daños infligidos por los ataques estadounidenses.

La estrategia marítima iraní -explica la prensa islámica- se basa en tres pilares: su vasto arsenal de minas navales, sus lanchas rápidas y sus mini submarinos.

Las minas pueden ser desplegadas por pequeñas embarcaciones, o barcos comerciales modificados (indistinguibles del resto del tráfico marítimo de la zona) capaces de convertir, en cuestión de horas, el estrecho de Ormuz en una zona intransitable. Las operaciones de desminado en condiciones de guerra y bajo fuego de artillería costera serían prácticamente imposibles, señala otra nota de Hispan TV.

En segundo lugar, la Armada del CGRI cuenta con miles de lanchas rápidas (algunas capaces de superar los 90 nudos), equipadas con misiles antibuque, y capaces de ocultarse en ensenadas costeras, entre flotas pesqueras y dentro del tráfico de puertos comerciales.

Distinguir estas lanchas rápidas resulta extremadamente difícil incluso para las marinas más avanzadas. “Destruirlas de forma exhaustiva durante una guerra de 40 días es, según expertos militares, prácticamente imposible”, afirman los medios iranies.

Estas embarcaciones pueden lanzar ataques simultáneos desde múltiples ejes. Los sistemas de defensa cercana de los buques estadounidenses solo pueden enfrentarse a un número limitado de blancos al mismo tiempo, por lo que si una nave es atacada por entre 50 y 100 lanchas que se aproximan desde distintos ángulos, sus sistemas de radar y defensa pueden saturarse, aumentando su vulnerabilidad.

Por último, se encuentran los pequeños submarinos de la clase Qadir. Diseñados específicamente para operar en las aguas poco profundas del golfo Pérsico. Los procedimientos convencionales de guerra antisubmarina, desarrollados para los océanos Atlántico y Pacífico, funcionan deficientemente en este entorno.

La táctica de los Qadir consiste en posarse sobre el lecho marino, apagar sus sistemas no esenciales (volviéndose acústicamente indistinguible de la geología del lugar) y esperar. Estos submarinos pueden disparar torpedos y misiles crucero, también pueden colocar decenas de minas navales.

Si bien la mencionada columna del 13 de junio no hace referencia, específicamente, a la magnitud de la destrucción de esta flota no convencional, si lo hace en términos generales.

“Según informó The Wall Street Journal, más del 60 % de la flota del CGRI asignada a patrullar el estrecho de Ormuz permanecía intacta después de seis semanas de guerra. Esa es la flota que coloca minas, aborda embarcaciones y convierte el estrecho en un corredor de alto riesgo. Más del 60 % sigue operativo. La marina ‘destruida’ cuya desaparición Washington anuncia constantemente es la pequeña flota que nunca constituyó la principal amenaza”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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