sábado, 20 de junio de 2026

 

ATAQUES DE EEUU A IRÁN (II)

 

FUERZA AÉREA IRANÍ

Al igual que con la marina persa, los dirigentes estadounidenses han sido terminantes a la hora de referirse a la suerte de la Fuerza Aérea de Irán.

El 4 de junio, el mandatario norteamericano le dijo a la prensa de su país que Teherán ya no cuenta con Fuerza Aérea. En tanto que su Secretario de Estado, Marco Rubio, le había comentado a Fox News, el 27 de abril, que a los iraníes ya no le quedaba Fuerza Aérea. “Todo eso ha sido destruido, así que están peor y más débiles”, comentó.

El 14 de mayo, el comandante del Comando Central de EEUU (CENTCOM), el almirante Brad Cooper, aseguró ante los senadores de su país que, “antes de la Operación Libertad Duradera, la Fuerza Aérea iraní realizaba entre 30 y 100 salidas diarias. Hoy, esa cifra es cero. Destruimos o inutilizamos los aeródromos, hangares, depósitos de combustible y reservas de municiones de Irán”.

Los iranies han negado la destrucción de su aviación militar.

Con motivo del ataque de un caza iraní a la base estadounidense de Camp Buehring, en Kuwait (la primera vez que un avión bombardeaba una base militar estadounidense desde la Guerra de Corea), un artículo de Hispan TV del 30 de abril señaló: “Trump había afirmado repetidamente que la Fuerza Aérea iraní había sido ‘completamente aniquilada’ en los ataques iniciales. La misión exitosa del Kosar probó lo contrario: el poder aéreo iraní seguía operativo y capaz de acciones ofensivas”.

Otra nota, esta vez del Tehran Times, sobre este mismo acontecimiento y sobre otros ataques a bases en países de la región llevados a cabo por la Fuerza Aérea de Irán, señala que “el informe (de la NBC) ha puesto seriamente en entredicho las afirmaciones del gobierno del presidente Donald Trump de que Estados Unidos había destruido las capacidades militares de Irán”.

La República Islámica sí reconoció daños a su infraestructura aérea civil. Durante los ataques estadounidenses “los aeropuertos civiles de Irán sufrieron graves daños a lo largo de los 40 días de conflicto. El presidente del Comité de Construcción del Parlamento iraní, Mohamad Reza Rezai Kuchi, declaró en abril que 10 aviones de pasajeros fueron destruidos y otros 50 resultaron dañados. El parlamentario iraní añadió que algunos de los aviones dañados son reparables y podrían volver a estar operativos”, publicó Hispan TV el 29 de mayo.

La nota informa que los estadounidenses e israelíes atacaron torres de control, pistas de aterrizaje, sistemas de navegación y comunicaciones terrestres; pero que, a dos meses del alto el fuego, 21 aeropuertos -aproximadamente el 40 % de la red civil iraní- ya estaban operativos nuevamente.

Como ejemplo citaban el caso del aeropuerto internacional de Tabriz, la tercer puerta de entrada del país, y el más dañado, que reanudó los vuelos el miércoles 27 de mayo, luego de que los ataques destruyeran su torre de control y parte de su pista principal.

Pese a no referirse específicamente a los daños sufridos por su flota aérea de guerra el reconocimiento de Teherán de los daños sufridos por su aviación civil, coincide con la información brindada por el Pentágono e Israel acerca de que parte de las aeronaves de las fuerzas aéreas iraníes destruidas se encontraban en aeropuertos civiles.

El primero de marzo, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) informaron que dos cazas iraníes, un Northrop F-5 y un McDonnell Douglas F-4 Phantom II, fueron destruidos en un ataque al Aeropuerto Internacional Shahid Madani de Tabriz, en el noroeste de Irán.

El 2 de marzo, el CENTCOM publicó imágenes de la destrucción de dos aeronaves de combate Sukhoi Su-22 (un Sukhoi Su-22M4 y un Sukhoi Su-22UM3) de la Fuerza Aérea del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en el aeropuerto Shahid Dastgheib de Shiraz. Posteriormente, las imágenes satelitales mostraron dos aviones de transporte Lockheed C-130 Hércules y un Ilyushin Il-76 también destruidos.   

El mismo día, Qatar anunció que un Boeing F-15EX Eagle II de su Fuerza Aérea había derribado dos bombarderos tácticos iraníes Sukhoi Su-24 que volaban a baja altura en dirección a la base aérea de Al Udeid.

La Fuerza Aérea de Israel informó, el 4 de marzo, que un Yakovlev Yak-130 iraní fue derribado por un Lockheed Martin F-35 Lightning II israelí sobre Teherán. El enfrentamiento ocurrió en la presa de Latyan, al sur de Lavasan, en la provincia de Teherán.    

El CENTCOM publicó, el 5 de marzo, imágenes que muestran la destrucción de un Northrop F-5 , un Sukhoi Su-24, un Yakovlev Yak-130 (o Sukhoi Su-25, hay dudas al respecto) en el Aeropuerto Internacional Qasem Soleimani, en Ahwaz, provincia de Khuzestan.  

Aviones israelíes atacaron, el 7 de marzo, el Aeropuerto Internacional Mehrabad, en Teherán. Las imágenes satelitales revelaron la destrucción de un Harbin Y-12 de la IRGC, un Boeing 747, tres Antonov An-74 de la IRGC, dos Ilyushin Il-76 y dos aviones cisterna de reabastecimiento aéreo Boeing 707.    

El 9 de marzo, varias aeronaves fueron destruidas en el Aeropuerto Internacional Shahid Beheshti, en Isfahán. Las Imágenes satelitales confirmaron al menos tres Grumman F-14 Tomcat destruidos y nueve Chengdu J-7.    

El 12 de marzo, el CENTCOM publicó videos donde se observa la destrucción de un Lockheed C-130 Hércules, un Lockheed P-3 Orion y un Ilyushin Il-76, en el aeropuerto Ayatola Hashemi Rafsanjani, en Kerman.

Un avión de pasajeros Airbus A340, del gobierno iraní fue destruido en un ataque de las FDI contra el Aeropuerto Internacional de Mehrabad, en Teherán, el 15 de marzo.    

A fines de marzo, imágenes del Aeropuerto de Mehrabad, mostraban lo que parecía ser un Airbus A321 del Gobierno de Irán, destruido.

En tanto que, el 18 de marzo, un helicóptero Bell 214 de la Fuerza Aérea de Irán (IRIAF) fue destruido en un ataque israelí en el Aeropuerto de Sanandaj, en el Kurdistán iraní. 

Un caza iraní Chengdu J-7 fue destruido en el ataque aéreo del 21 de marzo al Aeropuerto Shahid Sadooghi de Yazd.

Aviones israelíes destruyeron dos aviones de transporte Lockheed C-130 Hércules de la IRIAF en el Aeropuerto de Mehrabad, el 5 de abril.  

En total, estadounidenses e israelíes informaron de 43 aeronaves iraníes destruidas. 

Cinco aeronaves de pasajeros: un Airbus A321, un Airbus A340, 2 Boeing 707 y un Boeing 747.

Doce aviones de transporte de cargas: Tres Antonov An-74, cuatro Ilyushin Il-76 y cinco Lockheed C-130 Hércules.

Un helicóptero: Un Bell 214.

Veintiún aviones de combate: Diez Chengdu J-7, tres Grumman F-14 Tomcat, un McDonnell Douglas F-4 Phantom II, dos Northrop F-5, dos Sukhoi Su-22 y tres Sukhoi Su-24.

Un utilitario: Un Harbin Y-12.

Uno de vigilancia: Un Lockheed P-3 Orion.

Uno de entrenamiento: Un Yakovlev Yak-130.

Un avión militar desconocido: Puede ser un Sukhoi Su-25 (avión de combate) o un Yakovlev Yak-130.

 

 

 

 

 

miércoles, 17 de junio de 2026

 

ATAQUES DE EEUU A IRÁN (I)

 

ARMADA PERSA

El gobierno estadounidense ha sido terminante. Trump expresó el 19 de mayo que, para él, la Armada iraní “ha desaparecido por completo”. En tanto que para su Secretario de Estado, Marco Rubio, a los persas ya no les quedaba Armada. “Todo eso ha sido destruido, así que están peor y más débiles”, le comentó a Fox News el 27 de abril. Mas recientemente, el 4 de junio, el mandatario norteamericano afirmó que su país había destruido 159 buques de Irán; y hasta aseguró que contaban con pruebas fotográficas.

Mas precisos en sus declaraciones han sido los altos mandos del Pentágono. El 8 de abril, con el alto al fuego ya vigente, el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Aérea, el general Dan Caine, le dijo a la prensa: “La armada iraní está en el fondo del mar. Ya sean los buques de la clase Soleimani, sus fragatas, sus preciados portaaviones no tripulados, submarinos o minadores, todos hundidos. La Armada iraní yace prácticamente en el fondo del Golfo Pérsico, y estimamos que hemos hundido más del 90 por ciento de su flota regular, incluyendo todos sus principales buques de guerra de superficie. Quince buques se encuentran en el fondo del océano, al igual que la mitad de las lanchas de ataque de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). El fuego conjunto, proyectado desde tierra, mar y aire, ejecutó más de 700 ataques contra objetivos de minas navales, y estimamos que destruimos más del 95% de sus minas”.

El 14 de mayo, el alto mando del Comando Central de EEUU, el almirante Brad Cooper, ratificó ante el Comité de Servicios Armados del Senado lo transmitido por Caine: “Destruimos un total de 161 buques de 16 clases diferentes, paralizando de hecho la capacidad operativa del régimen. Eliminamos más del 90% del otrora enorme inventario de más de 8.000 minas navales, con más de 700 ataques aéreos contra objetivos de minas navales iraníes”.

Cooper manifestó que Teherán no recuperará el nivel de su Armada durante toda una generación. Para el almirante, Irán ya no puede proyectar su influencia en el Golfo de Omán ni en el Océano Índico, por lo que ya no representa una amenaza para la operabilidad de las fuerzas estadounidenses; sin embargo, aún cuenta con capacidad suficiente como para amenazar a los buques en el estrecho de Ormuz. Esto ultimo no es un aspecto menor.

La prensa iraní se refirió al tema en una columna publicada por Hispan TV el 13 de junio, titulada “¿Está la Marina iraní ‘en el fondo del mar’? Desmontando la mentira más repetida de la administración Trump”, en la que refuta la información norteamericana, principalmente, en base al argumento de que “la persistencia de la capacidad naval de Irán y sus operaciones en el estrecho de Ormuz desmontan la narrativa de EEUU sobre la aniquilación de la Marina iraní”.

De hecho, en torno a esa premisa –y a que la marina estadounidense ha operado, mayormente, a cierta distancia del Golfo Pérsico- fue que el gobierno iraní y su prensa afín informaron sobre el estado de su Armada. La decisión fue contrarrestar la información estadounidense en los mismos términos absolutos que Washington. Así fue que los persas se dedicaron la mayor parte del tiempo a negar cualquier tipo de destrucción importante en su flota, algo que le restó credibilidad a sus declaraciones, de la misma forma que las afirmaciones grandilocuentes a la administración Trump.

Pero la nota mencionada se distingue del resto, y reconoce parte de los daños. “Lo que Washington omite deliberadamente es que casi todos los buques localizados, atacados y hundidos pertenecían a la flota de superficie convencional de la Armada de la República Islámica de Irán. Fragatas, corbetas y embarcaciones ancladas en puertos conocidos, visibles mediante imágenes satelitales y rastreables por activos de inteligencia que las observaban desde hacía años, fueron los objetivos atacados”.

Sin embargo, el autor de la columna aclara que la verdadera capacidad de disuasión marítima de Irán nunca se construyó en torno a esos buques, sino en la premisa de que, en cualquier guerra contra una gran potencia, su flota de superficie convencional sería destruida, por lo que su doctrina se diseñó en torno a aquello que sobreviviría a esa destrucción. “Lo que sobrevive es la Marina del CGRI, y la guerra impuesta de 40 días no ha cambiado esa realidad”.

Esta precisión, que Washington menciona al pasar, es fundamental para determinar el estado de la marina persa y de los daños infligidos por los ataques estadounidenses.

La estrategia marítima iraní -explica la prensa islámica- se basa en tres pilares: su vasto arsenal de minas navales, sus lanchas rápidas y sus mini submarinos.

Las minas pueden ser desplegadas por pequeñas embarcaciones, o barcos comerciales modificados (indistinguibles del resto del tráfico marítimo de la zona) capaces de convertir, en cuestión de horas, el estrecho de Ormuz en una zona intransitable. Las operaciones de desminado en condiciones de guerra y bajo fuego de artillería costera serían prácticamente imposibles, señala otra nota de Hispan TV.

En segundo lugar, la Armada del CGRI cuenta con miles de lanchas rápidas (algunas capaces de superar los 90 nudos), equipadas con misiles antibuque, y capaces de ocultarse en ensenadas costeras, entre flotas pesqueras y dentro del tráfico de puertos comerciales.

Distinguir estas lanchas rápidas resulta extremadamente difícil incluso para las marinas más avanzadas. “Destruirlas de forma exhaustiva durante una guerra de 40 días es, según expertos militares, prácticamente imposible”, afirman los medios iranies.

Estas embarcaciones pueden lanzar ataques simultáneos desde múltiples ejes. Los sistemas de defensa cercana de los buques estadounidenses solo pueden enfrentarse a un número limitado de blancos al mismo tiempo, por lo que si una nave es atacada por entre 50 y 100 lanchas que se aproximan desde distintos ángulos, sus sistemas de radar y defensa pueden saturarse, aumentando su vulnerabilidad.

Por último, se encuentran los pequeños submarinos de la clase Qadir. Diseñados específicamente para operar en las aguas poco profundas del golfo Pérsico. Los procedimientos convencionales de guerra antisubmarina, desarrollados para los océanos Atlántico y Pacífico, funcionan deficientemente en este entorno.

La táctica de los Qadir consiste en posarse sobre el lecho marino, apagar sus sistemas no esenciales (volviéndose acústicamente indistinguible de la geología del lugar) y esperar. Estos submarinos pueden disparar torpedos y misiles crucero, también pueden colocar decenas de minas navales.

Si bien la mencionada columna del 13 de junio no hace referencia, específicamente, a la magnitud de la destrucción de esta flota no convencional, si lo hace en términos generales.

“Según informó The Wall Street Journal, más del 60 % de la flota del CGRI asignada a patrullar el estrecho de Ormuz permanecía intacta después de seis semanas de guerra. Esa es la flota que coloca minas, aborda embarcaciones y convierte el estrecho en un corredor de alto riesgo. Más del 60 % sigue operativo. La marina ‘destruida’ cuya desaparición Washington anuncia constantemente es la pequeña flota que nunca constituyó la principal amenaza”.

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 8 de junio de 2026

 

LAS BASES ESTADOUNIDENSES ATACADAS (II)

 

LOS DAÑOS AL EQUIPAMIENTO

Según la investigación del Washington Post, los ataques iranies impactaron dos sitios de comunicaciones por satélite en la Base Aérea de Al Udeid en Qatar. También en una antena parabólica en la Naval Support Activity de Barein.

Misma suerte corrieron equipos de defensa antimisiles Patriot en las bases aéreas de Riffa e Isa en Baréin, y la Base Aérea Ali al Salem en Kuwait.

A su vez, fue golpeada una central eléctrica en Camp Buehring en Kuwait. Además de cinco depósitos de almacenamiento de combustible en tres bases.

Radomos, que son estructuras que protegen antenas parabólicas vitales para la transmisión de datos, como los cinco (de seis) destruidos en la base Arifjan en Kuwait; así como también en la Base Aérea Ali al Salem en Kuwait, y en el cuartel general de la Quinta Flota.

Sistemas de radar para un sistema de defensa antimisiles THAAD, esenciales para la defensa aérea, en la Base Aérea Muwaffaq Salti en Jordania; también en la Base Aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita fue alcanzado un radar de este equipo; imágenes satelitales parecen mostrar que habrían sido destruidos los sistemas de radar THAAD en dos ubicaciones de los Emiratos Árabes. De acuerdo con las fuentes consultadas por la CNN, estos son el “recurso más caro y más limitado en la región”.

En el informe de la BBC se hace mención a que este equipo destruido en las bases de Muwaffaq Salti en Jordania y en las dos localizadas en Emiratos Árabes (que los ingleses identifican como las bases aéreas de Al Ruwais y Al Sader), se trataría de -en los tres casos- del sistema completo de baterías antimisiles y no solo del radar que forma parte del THAAD.

Estados Unidos opera en total solo ocho baterías THAAD (en medio oriente se encuentra una en Israel; además, se cree que otras unidades fueron trasladadas a la región -desde Corea, por ejemplo-). Aparte de estas, los Emiratos Árabes Unidos operan dos y Arabia Saudita una. Los THAAD tienen un costo que ronda los 1.000 millones de dólares, en tanto que cada uno de los misiles que dispara tienen un valor aproximado de 12,7 millones.

En consonancia con lo publicado por la CNN, los especialistas le transmitieron a la BBC que estas baterías son el núcleo de la red altamente compleja de defensa regional estadounidense (junto al Patriot y otros sistemas de defensa) y que no pueden ser reemplazadasrápida ni fácilmente.

FUERZA AÉREA

Un documento del congreso estadounidense estableció que al menos 42 aeronaves habían resultado destruidas o dañadas desde febrero. Se trata de cuatro aviones de combate F-15E destruidos (tres de los cuales habrían sido derribados por fuego amigo sobre Kuwait). También resultó dañado un caza F-35A. Un A-10 Thunderbolt II. Siete aviones cisterna KC-135 Stratotanker (cinco resultaron dañados por un ataque iraní con misiles y drones la Base Aérea Príncipe Sultán, en Arabia Saudita; mientras que los otros dos habrían quedado destruidos tras un accidente).

También fue destruido un E-3 Sentry AWACS en la mencionada Base Príncipe Sultán (valuado en 500 millones de dólares, según la CNN). Dos aviones de operaciones especiales MC-130J (los cuales habrían sido destruidos intencionalmente en tierra después de quedar incapacitados para despegar). Un helicóptero HH-60W, que sufrió daños por disparos de armas ligeras. Además, los estadounidenses perdieron 24 drones MQ-9 Reaper; y un MQ-4C, que se habría estrellado en otro accidente.

BAJAS

El 8 de abril, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Dan Caine, reveló que al menos 13 militares estadounidenses habían muerto en el conflicto con Irán. Seis de las cuales corresponderían a las víctimas del mencionado incidente entre los KC-135. En tanto que, las siete muertes por ataques iranies contra instalaciones estadounidenses en la región, seis ocurrieron en Kuwait y una en Arabia Saudita.

De acuerdo con la CNN, la NBC y el Washington Post, los heridos serían más de 400. Aunque la mayoría de los heridos regresaron al servicio en cuestión de días (90%), al menos 12 sufrieron heridas graves, según explicaron al Post funcionarios de la administración estadounidense.

COSTO DE LOS ATAQUES

Las pesquisas de la prensa estadounidense también encontraron evidencia para cuestionar las cifras entregadas por el Pentágono sobre el costo de los ataques iranies. Tres fuentes dijeron a CNN que el coste real de la guerra se acercaba más a los 40.000 o 50.000 millones de dólares, una vez que se incluyeran la reconstrucción de bases y la sustitución de activos, que los 25.000 millones que el contralor del Pentágono Jules Hurst había declarado al congreso norteamericano.

Hurst había dicho, a fines de abril, que la cifra de 25.000 millones de dólares correspondía principalmente a reposición de munición, y que no tenía una cifra final sobre el daño causado a las instalaciones en el extranjero. El 12 de mayo, el Pentágono aumentó la factura a 29.000 millones de dólares. Hurst afirmó que, “gran parte de ese aumento se debe a una estimación más precisa de los costos de reparación o reemplazo del equipo” afectado.

 

jueves, 4 de junio de 2026

LAS BASES ESTADOUNIDENSES ATACADAS (I)

Entre el 25 de abril y el 7 de mayo, la prensa estadounidense publicó informes sobre los daños producidos por los ataques iranies en las bases que su país mantiene en medio oriente. Las investigaciones llevadas a cabo por la CNN, el Washington Post y la NBC -en base a las imágenes satelitales disponibles- coincidieron en que la destrucción en las instalaciones fue mucho mayor de lo que el gobierno de Trump ha reconocido públicamente.

A la misma conclusión llegó un artículo más reciente de la BBC (que también se valió de fotografías satelitales), dado a conocer el primero de junio.

El silencio oficial hace difícil la tarea. La CNN afirmó que desde la administración norteamericana se negaron a proporcionar datos sobre los daños sufridos. Un portavoz del Pentágono le transmitió al canal de noticias: “No discutimos evaluaciones de daños de combate por razones de seguridad operativa. Nuestras fuerzas siguen plenamente operativas y seguimos ejecutando nuestra misión con la misma preparación y efectividad en combate”.

Ante el pedido de comentarios, el medio ingles recibió la misma respuesta que sus colegas al otro lado del Atlántico: “Un funcionario de defensa estadounidense declinó hacer comentarios sobre las conclusiones de BBC Verify, alegando ‘razones de seguridad operativa’”.

Pero Washington no solo se ha abstenido de hacer comentarios, sino que ha ido más allá, y ha impuesto una censura. Desde la Casa Blanca se solicitó a las empresas de satélites (que tienen al gobierno estadounidense como su principal cliente) que retuvieran las imágenes de las bases en su poder. Según el Washington Post, dos de los mayores proveedores comerciales, Vantor (que afirma que su decisión la tomó de forma independiente y no a instancias del gobierno) y Planet, han cumplido con la solicitud de la administración republicana para limitar, retrasar o retener indefinidamente la publicación de material fotográfico de la región. Estas restricciones comenzaron menos de dos semanas después de comenzar el conflicto.

Planet se defendió alegando que quería garantizar que sus imágenes no fueran utilizadas “por actores adversarios para atacar al personal, civiles aliados y socios de la OTAN”, de acuerdo a la BBC.

LOS DAÑOS A LAS BASES

La investigación que la CNN dio a conocer el primero de mayo, da cuenta de que la mayoría de las bases de Estados Unidos en oriente medio resultaron gravemente dañadas. Algunas, inclusive, prácticamente inutilizables. 

Los ataques iranies golpearon al menos 16 instalaciones en ocho países diferentes, es decir, la mayoría de los puestos militares de Washington en la región fueron alcanzados. Un funcionario de la administración Trump le comentó a la CNN que “nunca habían visto algo así en bases estadounidenses”.

Una semana antes, el 25 de abril, la NBC había informado que la contraofensiva de Teherán había alcanzado más de un centenar de objetivos en once bases de siete países distintos -Catar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Jordania, Kuwait, Irak y Arabia Saudita-.

El articulo de la BBC confirma los ataques en estos territorios y, además, le suma Omán. El recuento de los ingleses sostiene que fueron 20 los emplazamientos militares estadounidenses que presentaron daños. Sin embargo, esta cifra podría ser mayor, ya que algunos analistas consultados por el medio británico estiman que las bases afectadas podrían llegar a 28 (además de las bases, el ejército estadounidense opera en aproximadamente una treintena de emplazamientos en oriente medio entre puestos de avanzada y demás instalaciones).

El reporte del Washington Post, por su parte, conto con una particularidad. El diario revisó 128 imágenes satelitales de alta resolución publicadas por Irán, cuyas agencias estatales de noticias han publicado desde el principio de la guerra este tipo de material gráfico que documenta los daños en sitios estadounidenses.

El Post verificó la autenticidad de 109 de esas imágenes comparándolas con otras de menor resolución, provenientes del sistema satelital de la Unión Europea, Copernicus, así como con fotografías de alta resolución de Planet, cuando estas estaban disponibles (en los casos en que no, el diario procedió a contabilizar solo un impacto por estructura, incluso cuando las imágenes iraníes parecerían mostrar múltiples impactos).

El diario excluyó 19 imágenes publicadas por los persas porque la evidencia resultaba inconclusa al cotejarlas con las de Copernicus. Cabe destacar que el Post afirma no haber encontrado ninguna foto manipulada por Irán. Por tanto, el trabajo del periódico representa solo un recuento parcial de los daños según los recursos satelitales disponibles .

En total, el diario de la capital estadounidense encontró 217 estructuras y 11 equipos que fueron dañados o destruidos en 15 bases (la investigación halló 10 estructuras dañadas o destruidas adicionales no documentadas por la prensa iraní).

Los cuatro medios informaron que los ataques aéreos de Teherán dañaron o destruyeron infraestructura como hangares, almacenes, centros de mando, depósitos de combustible y pistas de aterrizaje; equipos clave como sistema de radares de alta gama, comunicaciones y de defensa aérea; así como decenas de aeronaves -incluidos modelos de alto valor, cazas, más de una docena de drones MQ-9 Reaper y varios helicópteros-.

En más de la mitad de las bases estadounidenses que revisó el Post los ataques aéreos dañaron o destruyeron lo que parecen ser numerosos barracones, hangares o almacenes.

Igualmente, más de la mitad de los daños analizados ocurrieron en el cuartel general de la Quinta Flota norteamericana, ubicado en Baréin, y en las tres bases de Kuwait -la Base Aérea Ali al Salem, el Campamento Arifjan (que funciona como sede regional del ejército estadounidense) y el Campamento Buehring-.

Un funcionario de la administración Trump le dijo al Post que los emplazamientos en estos dos países fueron de los más afectadas, probablemente, porque permitieron ataques desde su territorio. Las fuentes consultadas por el periódico afirmaron que los daños en el cuartel general de la Quinta Flota -conocida como Naval Support Activity, la cual alberga unos 9.000 soldados- son extensos, por lo que debió trasladar sus operaciones a la Base Aérea MacDill en Tampa, Florida, sede del Mando Central de Estados Unidos.

La NBC coincide en que la Naval Support Activity fue gravemente golpeada, sufriendo daños extensos. El costo de las reparaciones en esta base podría ascender a 200 millones de dólares, según una evaluación del Pentágono citada por el New York Times.

En tanto que en las instalaciones en Kuwait, la mencionada en Buehring, un importante centro logístico, quedó semi vacío y severamente afectado, informó la CNN. De acuerdo con la NBC, esta base fue bombardeada por un caza iraní F-5, lo que constituyó la primera vez en mucho tiempo que un avión tripulado impacta una instalación militar estadounidense.

En la Base Aérea de Ali al Salem -que fue atacada en múltiples ocasiones - la investigación de la BBC (analistas del MAIAR) identificó búnkeres de almacenamiento de combustible, hangares de aeronaves y alojamientos para tropas destruidos.

Cabe destacar, que fue en el ataque de un dron iraní de a principios de marzo al centro de operaciones tácticas en Port Shuaiba, Kuwait, donde seis miembros del servicio estadounidense murieron.

La CNN también informó que la sala de guerra de la Base Al Udeid en Qatar -desde donde Estados Unidos proyecta su poder y el de sus aliados en 21 países de la región- recibió dos impactos que, según las fuentes del medio estadounidense, sufrió daños significativos y tuvo que ser evacuada, pese a no registrar bajas.

Fue en esta instalación qatarí donde también resultó dañada una pista de aterrizaje.

Por su parte, también fueron impactados almacenes de municiones en Erbil (Irak), de acuerdo al reporte de la NBC.

A su vez, la NBC halló que en la Base Aérea de Al Dhafra y la Base de Al Ruwais en los Emiratos Árabes Unidos, se registraron daños en el almacenamiento de combustible, una clínica médica, hangares, barracones y otros edificios.

Desde los círculos gubernamentales comentaron al Washington Post que, al inicio de la guerra, en algunas bases la mayoría del personal fue trasladado fuera del alcance del fuego iraní.

 

 

 


miércoles, 20 de mayo de 2026

 

IRÁN NO HA GANADO LA GUERRA

No se trata de menospreciar la respuesta de Irán al ataque de Estados Unidos. La propia prensa de este país ha dado cuenta de los daños infligidos a las bases del Pentágono en la región.

Se puede afirmar que, a diferencia de lo ocurrido el año pasado, el contrataque de los persas ha estado a la altura de sus posibilidades. Sin embargo, esto no significa, de ninguna manera, que Teherán se haya hecho con la victoria.

Sí, han logrado golpear infraestructura estadounidense; pero no la han destruido por completo. Tampoco han ocasionado grandes pérdidas ni en las fuerzas aéreas ni en su armada, así como importantes bajas entre sus tropas. Los norteamericanos no han sido expulsados de la región.  

Los iranies están perdiendo la guerra y, casi con total seguridad, el desenlace de esta les será desfavorable.

Irán ha sufrido el bombardeo de su territorio. Washington ha lanzado sus misiles y su aviación ha invadido su espacio aéreo, destruyendo infraestructura militar y civil. También han asesinado a altos mandos de la República Islámica ¿Cuántos ataques han logrado llevar a cabo con éxito los persas en suelo estadounidense? ¿Cuántos dirigentes del gobierno norteamericano han depuesto?

¿Y dentro de las altas esferas israelíes? Es que si bien Irán ha golpeado al país hebreo, estos ataques han distado de alcanzar la magnitud con la que los iranies prometieron responder si Tel Aviv volvía a arremeter contra su territorio.

Porque si puede catalogarse como audaz la decisión de atacar infraestructura estratégica de los países árabes vecinos ¿No puede considerarse también como una muestra de su incapacidad para golpear más fuerte a Israel? ¿Acaso Irán no tendría que haber concentrado todas sus capacidades contra los hebreos?

Un país agredido puede repeler o sobrevivir a un ataque, pero esto difícilmente puede considerarse una victoria. Tal es el caso de Vietnam y Corea, en las que son consideradas las dos grandes derrotas del imperio estadounidense.

Los vietnamitas lograron expulsar al invasor, pero este dejo un país arrasado tras su retirada. En tanto que, en el caso de Corea, las perdidas en vidas e infraestructura destruyeron la península que, además, en su parte sur, se encuentra hasta el presente ocupada por las fuerzas norteamericanas.

No resulta injusto considerar que la única manera de que un país invadido pueda reclamar una victoria es en un desenlace semejante al de Rusia en sus guerras contra la Francia napoleónica y la Alemania nazi. En ambas contiendas, los eslavos no solo lograron expulsar al agresor, sino que llegaron a tomar Paris y Berlín, lo que les permitió establecer condiciones para la resolución del conflicto. Así y todo, la destrucción sufrida por el gigante euroasiático relativizó en gran parte su condición de ganador.

Aquellos que aseguran que Irán está ganando la guerra afirman que las instancias de negociación pedidas por el gobierno de Trump son una prueba de esto. No es un mal argumento. Sin embargo, se olvidan que Washington ya usado en dos ocasiones estos periodos de dialogo a modo de distracción o preparación para el uso de la fuerza.  

A su vez, quienes interpretan estas instancias diplomáticas en este sentido, muchas veces también afirman que el ejército estadounidense y sus aliados se encuentran exhaustos y con dificultades para continuar la batalla. Mencionan faltante de suministros para llevar a cabo ataques, así como el agotamiento de las capacidades defensivas. Entonces ¿Por qué Irán no le da el golpe de gracia a su enemigo? ¿Por qué no aprovecha su debilidad para expulsarlo definitivamente de sus fronteras? ¿Por qué decide darle un respiro cuando se encuentra se encuentra diezmado?

Aceptando esta supuesta faltante de recursos del Pentágono, el pedido de alto al fuego por parte del gobierno de Trump también puede interpretarse como que es la Casa Blanca la que dicta los tiempos de la contienda. En vista de que necesita tiempo para reabastecerse, sopesar sus pérdidas y errores, y ajustar la estrategia para continuar, la tregua puede considerarse como ventajosa para EEUU y no solo como una muestra de debilidad.

Otro elemento mencionado por quienes sostienen que son los iranies quienes están ganando la guerra es el repetido aplazamiento de las fechas limites establecidas por el republicano para la reapertura del estrecho de Ormuz. Es totalmente valido tomar esto como una muestra de debilidad de la posición norteamericana. Mas aun la rápida suspensión del Proyecto Libertad.

Difícilmente Estados Unidos pueda poner fin al bloqueo iraní sin un enfrentamiento directo, sin una batalla franca con miles de soldados en el terreno y el despliegue de sus activos navales y aéreos. Pero sería erróneo asimilar esta negativa a una falta de capacidad de Washington, más bien se trata de escoger la estrategia más apropiada.

Puede que en el Pentágono consideren que la manera en que se está desarrollando el conflicto es la adecuada y no crean conveniente una escalada. Hasta ahora, utilizando su poder misilístico y aéreo, Estados Unidos ha hecho la guerra sin sufrir grandes pérdidas. Desplegar el ejército en territorio enemigo, cambiara drásticamente este escenario.

Tal como demostró la guerra fría, las disputas geopolíticas no se ganan necesariamente enfrentando al adversario en una contienda abierta y declarada. El imperio estadounidense conquistó el mundo no solo a base de su poder de fuego. En ocasiones, ni siquiera precisó apelar a este. En otras, Washington combatió a sus enemigos por interposición, movilizando las capacidades de aliados contra estos; a veces, sin siquiera revelar su implicación.

También se dice que Trump ha perdido la guerra porque no ha podido desbancar al régimen de los ayatolas. A pesar de las declaraciones de la Casa Blanca ¿Quién puede afirmar que ese era el verdadero objetivo de la operación? ¿De verdad piensan que en el Pentágono creían posible cambiar el sistema iraní sin tropas propias o aliadas en el terreno? Entre los que sostienen que es Irán el victorioso ¿De veras creen que EEUU puede cambiar el gobierno persa únicamente mediante bombardeos?

Hay ciertas contradicciones en el relato de una parte de los analistas de política internacional que sostienen que Estados Unidos es un imperio en decadencia, que su poder, en declive, palidece o ya no es suficiente para hacerle frente a sus adversarios. Esos mismos comentaristas, al dar por cierto que el objetivo de Washington era el cambio de régimen, aceptan la posibilidad de que tan solo con una campaña aérea, los norteamericanos podían derrocar el gobierno de una nación milenaria de noventa millones de habitantes y un vasto territorio.

Deben ponerse de acuerdo. O EEUU es tan poderoso como para acometer esa compleja hazaña o es un régimen en descomposición. Por su parte, en lo que respecta a los persas, o estos son tan poderosos como para vencer a las fuerzas armadas con (por lejos) el presupuesto más grande del mundo; o Irán es tan débil como para que su sistema de gobierno perezca sin haber perdido el control del territorio.

Ciertamente estos analistas podrán aducir que es signo de esta decadencia imperial (además del avance económico chino) la toma de decisiones erróneas, la sobre representación de su propio poder y la subestimación de las capacidades del enemigo, imbuidos por el deseo de aferrarse a un pasado que desparece y la resistencia a reconocer nuevas realidades más desfavorables.

También se puede advertir cierta irracionalidad en algunas decisiones de la Casa Blanca, condicionadas por el peso excluyente de su poderoso complejo industrial-militar y por el millonario negocio que representa la guerra, que predisponen a recurrir a la opción militar, cuando se podrían alcanzar ciertos objetivos de manera más eficiente por la vía de la diplomacia.

Pero otra cosa muy distinta es afirmar que en el Pentágono consideraban posible derrocar a la República Islámica únicamente por medio de una campaña aérea. Los dirigentes de Washington pueden ser ladrones, asesinos o corruptos, pero no estúpidos.

 

  

miércoles, 6 de mayo de 2026

 

EL PEOR FINAL

 

La captura de Nicolas Maduro no tuvo nada que ver con el trafico de drogas. A Estados Unidos no le interesa combatir el narcotráfico. Tal es así, que el gobierno de Donald Trump -en plena andanada de acusaciones contra el presidente venezolano- indultó al ex mandatario de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien había sido condenado por la justicia norteamericana a 45 años de cárcel en junio de 2024 por el envió de más de 400 toneladas de cocaína a territorio estadounidense.

Lo de Maduro tampoco se trato de cuestiones democráticas. De ser así, la Casa Blanca hubiese colocado (propuesto o intentado postular) a Edmundo González, al cual el propio Trump reconoció como ganador. En cambio, Washington no solo no tuvo jamás en consideración a este, sino que tampoco aprobó un gobierno liderado por la verdadera figura política detrás de la candidatura de González, María Corina Machado.   

Trump no insistió demasiado con estas excusas sobre narcotráfico y democracia. Rápidamente, descartó el hipócrita guion liberal plagado de buenas intenciones y, como buen fascista, no se pudo resistir a hacer alarde de su fuerza y su poder. El republicano declaró que en Venezuela ahora mandaba él y que estaban ahí por el petróleo, para recuperar lo que el chavismo les había robado. Y todo esto por que el hemisferio occidental les pertenece, y este dominio nunca volvería a ser cuestionado.

Es cierto que el chavismo se encontraba desde hace años en un fuerte proceso de degradación, inmerso en una deriva autoritaria y neoliberal. Desde 2015, cuando el PSUV no reconoció su derrota en las elecciones parlamentarias, resultaba imposible calificar como democrático al país caribeño. En tanto que, en 2018, el gobierno venezolano oficializó y transparentó su política de ajuste sobre los salarios (que ya venía de 2014/2015), como parte de una restauración del neoliberalismo que abandonó todos los principios socialistas de la revolución bolivariana.

No obstante, es poco probable que esta degradación haya alcanzado hasta el punto de transformar a Venezuela en un narco Estado. En todo caso, ahora el gobierno de Donald Trump deberá probar ante la justicia esta acusación. Por lo pronto, han retirado casi todas las menciones al supuesto Cartel de los Soles en el texto de su acusación ante la corte del Distrito Sur de Nueva York.

Si en la acusación original de marzo de 2020 el Departamento de Justicia norteamericano mencionaba 32 veces al Cártel de los Soles, en la de 2026 solo lo hace en dos oportunidades.

Si en la primera se acusaba que “Nicolas Maduro Moros ayudó a administrar y, finalmente, a liderar el Cártel de Los Soles a medida que ganaba poder en Venezuela. Bajo el liderazgo de Maduro Moros y otros, el Cártel de Los Soles buscaba no solo enriquecer a sus miembros y aumentar su poder, sino también ‘inundar’ Estados Unidos con cocaína”. Dos veces más se menciona a Maduro como líder del Cártel. En otro pasaje se lee: “El Cártel de Los Soles, bajo el liderazgo de Maduro Moros y otros, priorizó el uso de la cocaína como arma contra Estados Unidos”. Finalmente, se consigna que, “Nicolas Maduro Moros, (…), actuaron como líderes y gestores del Cártel de Los Soles y de la conspiración narcoterrorista con las FARC”.

En tanto que en la de este año, desparece toda referencia a la conducción de un cártel por parte del ex presidente venezolano, y se habla de que “Nicolas Maduro Moros -al igual que el ex presidente Chávez- es participe, perpetuador y protector de una cultura de corrupción en la que poderosas élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico y la protección de sus socios narcotraficantes. Las ganancias de esta actividad ilegal van a parar a manos de funcionarios civiles, militares y de inteligencia corruptos, quienes operan en un sistema clientelar dirigido por los que están en la cima, conocido como el Cartel de Los Soles, en referencia al emblema del sol que lucen los uniformes de los altos mandos militares venezolanos”.

Por su parte, en lo que refiere a las versiones sobre que Maduro habría sido traicionado y entregado a EEUU por miembros de su propio gobierno, en primer lugar, esto no haría más que reafirmar el ya mencionado proceso de degradación del chavismo. Que la vicepresidenta y otros altos dirigentes del Estado conspirasen para derrocar y entregar a su presidente al enemigo (a quien ejerce el liderazgo del PSUV desde hace más de diez años, sin oposición y colocado a dedo por el propio Chávez), sería la prueba final de la crisis terminal de la revolución bolivariana.

Puede que haya habido traición. Eso se sabrá con el tiempo. El principal problema con esta hipótesis es que parece querer posicionar a Maduro como enfrentado a Estados Unidos en pos de la defensa de los intereses de Venezuela, algo totalmente falso. Maduro estaba de acuerdo con el retorno de las petroleras estadounidenses.

En su última entrevista, concedida a Le Monde Diplomatique, el ex mandatario afirmó: “Que si quieren petróleo de Venezuela, está lista Venezuela para inversiones estadounidenses como con Chevron”.

Estas declaraciones coinciden con informaciones previas que aseguraban que Maduro le habría prometido a Trump acceso a los recursos naturales venezolanos.

En la entrevista, el ex mandatario menciona la situación de Chevron. Esta compañía había sido de las pocas autorizadas a continuar sus operaciones en Venezuela, cuando en enero de 2019 la primera administración de Donald Trump impuso sanciones contra PDVSA. Pero en abril de 2020 esta exención fue revocada y solo se le permitió a Chevron las actividades necesarias para el mantenimiento de sus instalaciones en el país caribeño.  

En noviembre de 2022, la empresa pudo retomar la extracción y comercialización de petróleo venezolano, pero con ciertas condiciones. La licencia emitida por la administración Biden, le permitía a las empresas mixtas -en la que Chevron estaba asociado con PDVSA- la venta de petróleo, aunque exclusivamente a Estados Unidos. Prohibía la compra de insumos para la producción a empresas iranies; así como toda transacción con empresas rusas ubicadas en Venezuela. Tampoco permitía el pago de impuestos o regalías al Estado de venezolano, ni de dividendos a PDVSA (ni siquiera en petróleo).

Bajo estas disposiciones, Chevron operó desde 2022 en el país, firmando nuevos contratos con el gobierno de Maduro en diciembre mismo de ese año, a pesar de que la obligación de comerciar solo con Estados Unidos y la prohibición de transacciones con otros países le quitaban, en los hechos, el control operativo de PDVSA sobre la empresa compartida con Chevron y sobre el recurso mismo, algo que atentaba contra las leyes venezolanas (artículo 22 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos).  

Otra cesión de soberanía del gobierno de Maduro, además de otra ilegalidad, era la renuncia al cobro de impuestos, regalías y dividendos (artículos 44 al 48 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos). La licencia establecía que el petróleo o sus derivados producidos por la empresa mixta podrían ser exportados a Estados Unidos previa venta de este a Chevron, por lo que la ganancia para Caracas se produciría en esa instancia, aunque la opacidad de las cuentas venezolanas no permiten saberlo.

Pero si no bastase con esta deriva neoliberal y autoritaria, la vergonzosa rendición ante Estados Unidos configura el ultimo estadio de este proceso de degradación del chavismo, el fin definitivo del proyecto bolivariano.

La capitulación del PSUV se produjo luego de años de reivindicar el poderío de las FANB. De la campaña de entrega de armas al pueblo y la formación de las milicias. De la propaganda sobre la perfecta unión pueblo-policía-ejercito.

Su descarado servilismo ante Washington llega también después de acusar hasta al Partido Comunista de imperialista.

¿Dónde estaban las FANB cuando los estadounidenses bombardearon su país y secuestraron a su presidente? ¿Dónde estaba la policía? ¿Dónde estaban las milicias populares? ¿Por qué no presentaron batalla? ¿Por qué no salieron a enfrentar al invasor? Los únicos que ofrecieron resistencia fueron los miembros de la guardia presidencial. Las otras bajas correspondieron a quienes se encontraban en las bases militares bombardeadas.  

Cuarenta minutos le duró a los norteamericanos el ejercito altamente preparado que prometía hacerle frente al imperio y regalarle su vietnam latinoamericano.

Igual de ignominiosa fue la respuesta de la dirigencia del PSUV, quienes se plegaron rápidamente a colaborar con Washington. A cuatro días de secuestrado Maduro, ya le estaban entregando su petróleo; seis días después de que bombardearan su país, ya estaban operando conjuntamente con la armada estadounidense; y en tan solo doce días de los asesinatos de venezolanos y cubanos, ya estaban cambiando sus leyes para entregar sus riquezas a las petroleras del norte.

Demostrando que a la elite gobernante de Caracas hace rato que ya no le importaba su gente, ni la soberanía (ni hablemos de socialismo); solo le interesa mantenerse en el poder para poder seguir dándose la gran vida en un país arruinado por el bloqueo estadounidense y por la restauración neoliberal que ellos mismos operaron.

  ATAQUES DE EEUU A IRÁN (II)   FUERZA AÉREA IRANÍ Al igual que con la marina persa, los dirigentes estadounidenses han sido terminant...