ATAQUES DE EEUU A IRÁN (III)
INDUSTRIA ARMAMENTÍSTICA IRANÍ
“Su
capacidad de fabricación es muy reducida en estos momentos porque hemos atacado
todas sus zonas de producción”. Así se refería, el 19 de mayo, Donald Trump acerca del estado en el que se encontraba la industria
armamentística iraní.
Igual de tajante, su Secretario de Estado, Marco Rubio,
se había expresado en una entrevista con Fox News el 27 de abril, donde aseguró que a Irán no le quedaba “ninguna
fabrica” armamentística.
Por su parte, el jefe
del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Aérea, el general Dan Caine,
afirmó el 8 de abril: “Hemos destruido la
base industrial de defensa de Irán, impidiendo que pueda reconstruir dichas
capacidades en los próximos años”.
“Atacamos
aproximadamente el 90% de sus fábricas de armas. Todas las fábricas que
producían drones de ataque unidireccionales Shaheed fueron atacadas. Todas las
fábricas que producían los sistemas de guiado para esos drones también fueron
atacadas”, manifestó el general.
Y finalizó, diciendo: “Su base industrial de defensa antimisiles
está devastada: más del 80% de sus instalaciones de misiles han desaparecido,
al igual que su capacidad de producción de motores de cohetes de combustible
sólido. Irán tardará años en reconstruir sus principales buques de guerra de
superficie, ya que más de 20 instalaciones de producción y fabricación naval
han resultado dañadas o destruidas, y casi el 80% de su base industrial nuclear
ha sido afectada, lo que dificulta aún más sus intentos por obtener un arma
nuclear”.
El 15 de mayo, fue el turno del alto mando del Comando Central de Estado Unidos, el
almirante Brad Cooper, quien ratificó ante el Comité de Servicios Armados del Senado lo
dicho por Caine. “Dañamos o destruimos más del 85% de la base industrial de
misiles balísticos, drones y defensa naval de Irán. Más de 1.450 ataques contra
instalaciones de fabricación de armas retrasaron años la capacidad del régimen
para construir y almacenar misiles balísticos y drones de largo alcance. Las
fábricas y la mano de obra técnica que producían los misiles balísticos, drones
de ataque de largo alcance y plataformas navales de Irán se han degradado hasta
el punto de que Irán no puede reemplazar sus capacidades perdidas a corto
plazo”.
Sin embargo, un informe
de la CNN, publicado el 21 de mayo, cuestionó la información entregada por
Washington. El canal estadounidense no niega el daño provocado en la base
industrial de Irán -de hecho, señala que su producción de misiles se ha visto
significativamente degradada- pero desmiente la realidad presentada por la
administración republicana.
En el artículo mencionado, se puede leer: “Una de las
fuentes familiarizadas con las recientes evaluaciones de inteligencia
estadounidense dijo a CNN que el daño a la base industrial de defensa iraní
probablemente ha retrasado su capacidad de reconstituirse en cuestión de meses,
no de años. Y parte de la base industrial de defensa iraní sigue intacta, lo
que podría acelerar aún más el calendario para reconstituir ciertas capacidades”.
Según la CNN, Irán está
reconstruyendo sus capacidades militares a un ritmo mayor del previsto por la
inteligencia estadounidense. Es más, Teherán ya ha reanudado parte de su
producción de drones; por lo que los persas podrían recuperar por completo su
capacidad de ataque con estos vehículos en unos seis meses.
Asimismo, las fuentes consultadas
por el medio le transmitieron que los iranies trabajan en la reposición de
lanzadores, emplazamientos de misiles y otras capacidades de producción dañadas
o destruidas por los ataques.
El canal asegura que esta
rápida reconstrucción es una muestra de que Estados Unidos e Israel no
causaron tanto daño como ambos países sostienen. Y es que, a pesar de los
graves daños provocados, la rápida reconstrucción de su producción militar parece
ser una prueba de que esta no ha comenzado de cero.
Sin los matices
presentados por la CNN, el gobierno iraní ha desmentido la destrucción de su
industria bélica.
Su ministro de exteriores, Abbas Araghchi, afirmó el 3 de
junio: “Nuestra posición militar es incluso más fuerte que antes de la guerra,
ya que pudimos mantener la producción militar durante toda la agresión, y ellos
no pudieron detenerla”. Por lo tanto, “tenemos la capacidad de continuar la
guerra durante el tiempo que sea necesario”, agregó.
Por su parte, el ministro de Defensa interino de Irán, el
general de brigada Seyed Mayid Ebn al-Reza, aseguró que las industrias de
defensa de su pais han mejorado significativamente sus capacidades durante la
guerra y han aprovechado las capacidades de las empresas basadas en el
conocimiento para acelerar la producción de misiles estratégicos y drones.
El general informó, el 16 de junio, que “la producción de
misiles estratégicos y drones se llevó a cabo con mayor rapidez y precisión, y
fuimos testigos del desarrollo y el avance de armas nuevas y mejoradas para las
fuerzas armadas, que se utilizaron para derrotar a los criminales y agresores”.
El 12 de junio, fue el subcomandante del Ejército para la
Coordinación, el contralmirante Habibollah Sayyari, quien salió a expresar su satisfacción por la alta tasa de producción de drones, a pesar de las
difíciles condiciones.
La prensa oficial iraní
también ha cuestionado las aseveraciones de los norteamericanos. El primero de
abril, la
Radiodifusión de la República Islámica de Irán aseguró que la capacidad de
producción de misiles en las bases estratégicas claves estaba aumentando de
manera sostenida.
Un artículo del 29 de abril, de Hispan TV, señaló que ni
los ataques del año pasado ni los de este pudieron acabar con la industria
armamentística persa: La producción de misiles se multiplicó por diez entre el
final de unos y el inicio de los otros.
“Este crecimiento no se detuvo; de hecho, según la evidencia
disponible, la producción ha continuado acelerándose rápidamente desde que se
anunció por primera vez el alto el fuego a principios de abril. Tal impulso
contradice las afirmaciones de Estados Unidos e Israel sobre un supuesto
programa de misiles iraní incapacitado”, dice el informe.
Gran parte de las líneas de producción de misiles, los
sitios de almacenamiento y las cadenas de suministro están integrados en
instalaciones subterráneas fuertemente fortificadas, explica la nota.
Estas instalaciones fueron construidas en regiones
montañosas y reforzadas con múltiples capas, capaces de resistir los explosivos
anti búnker más potentes. De esta forma, según la prensa iraní, algunas se
encuentran a profundidades que superarían la capacidad de penetración de bombas
como la GBU-57 estadounidense.
“Así, aunque los objetivos en superficie puedan ser
priorizados, la mayor parte de la infraestructura de fabricación de misiles de
Irán permanece intacta y lista para continuar la producción, incluso frente a
bombardeos constantes”, concluye el artículo de Hispan TV.
En este sentido, resultaría oportuno saber, realmente, que
tanto de esta infraestructura se encuentra protegida y que tanto expuesta a los
bombardeos norteamericanos. De todas maneras, a pesar de las declaraciones de
los dirigentes iraníes, es muy probable que su industria armamentística haya
sido dañada por los ataques.
Sin embargo, la información disponible no permite
establecer la magnitud de esta destrucción; aunque, casi con seguridad, no sea
la declarada por Washington.