miércoles, 24 de junio de 2026

 

ATAQUES DE EEUU A IRÁN (III)


INDUSTRIA ARMAMENTÍSTICA IRANÍ

“Su capacidad de fabricación es muy reducida en estos momentos porque hemos atacado todas sus zonas de producción”. Así se refería, el 19 de mayo, Donald Trump acerca del estado en el que se encontraba la industria armamentística iraní.

Igual de tajante, su Secretario de Estado, Marco Rubio, se había expresado en una entrevista con Fox News el 27 de abril, donde aseguró que a Irán no le quedaba “ninguna fabrica” armamentística.

Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Aérea, el general Dan Caine, afirmó el 8 de abril: “Hemos destruido la base industrial de defensa de Irán, impidiendo que pueda reconstruir dichas capacidades en los próximos años”.

“Atacamos aproximadamente el 90% de sus fábricas de armas. Todas las fábricas que producían drones de ataque unidireccionales Shaheed fueron atacadas. Todas las fábricas que producían los sistemas de guiado para esos drones también fueron atacadas”, manifestó el general.

Y finalizó, diciendo: “Su base industrial de defensa antimisiles está devastada: más del 80% de sus instalaciones de misiles han desaparecido, al igual que su capacidad de producción de motores de cohetes de combustible sólido. Irán tardará años en reconstruir sus principales buques de guerra de superficie, ya que más de 20 instalaciones de producción y fabricación naval han resultado dañadas o destruidas, y casi el 80% de su base industrial nuclear ha sido afectada, lo que dificulta aún más sus intentos por obtener un arma nuclear”.

El 15 de mayo, fue el turno del alto mando del Comando Central de Estado Unidos, el almirante Brad Cooper, quien ratificó ante el Comité de Servicios Armados del Senado lo dicho por Caine. “Dañamos o destruimos más del 85% de la base industrial de misiles balísticos, drones y defensa naval de Irán. Más de 1.450 ataques contra instalaciones de fabricación de armas retrasaron años la capacidad del régimen para construir y almacenar misiles balísticos y drones de largo alcance. Las fábricas y la mano de obra técnica que producían los misiles balísticos, drones de ataque de largo alcance y plataformas navales de Irán se han degradado hasta el punto de que Irán no puede reemplazar sus capacidades perdidas a corto plazo”.

Sin embargo, un informe de la CNN, publicado el 21 de mayo, cuestionó la información entregada por Washington. El canal estadounidense no niega el daño provocado en la base industrial de Irán -de hecho, señala que su producción de misiles se ha visto significativamente degradada- pero desmiente la realidad presentada por la administración republicana.

En el artículo mencionado, se puede leer: “Una de las fuentes familiarizadas con las recientes evaluaciones de inteligencia estadounidense dijo a CNN que el daño a la base industrial de defensa iraní probablemente ha retrasado su capacidad de reconstituirse en cuestión de meses, no de años. Y parte de la base industrial de defensa iraní sigue intacta, lo que podría acelerar aún más el calendario para reconstituir ciertas capacidades”.

Según la CNN, Irán está reconstruyendo sus capacidades militares a un ritmo mayor del previsto por la inteligencia estadounidense. Es más, Teherán ya ha reanudado parte de su producción de drones; por lo que los persas podrían recuperar por completo su capacidad de ataque con estos vehículos en unos seis meses.

Asimismo, las fuentes consultadas por el medio le transmitieron que los iranies trabajan en la reposición de lanzadores, emplazamientos de misiles y otras capacidades de producción dañadas o destruidas por los ataques.

El canal asegura que esta rápida reconstrucción es una muestra de que Estados Unidos e Israel no causaron tanto daño como ambos países sostienen. Y es que, a pesar de los graves daños provocados, la rápida reconstrucción de su producción militar parece ser una prueba de que esta no ha comenzado de cero.

Sin los matices presentados por la CNN, el gobierno iraní ha desmentido la destrucción de su industria bélica.

Su ministro de exteriores, Abbas Araghchi, afirmó el 3 de junio: “Nuestra posición militar es incluso más fuerte que antes de la guerra, ya que pudimos mantener la producción militar durante toda la agresión, y ellos no pudieron detenerla”. Por lo tanto, “tenemos la capacidad de continuar la guerra durante el tiempo que sea necesario”, agregó.

Por su parte, el ministro de Defensa interino de Irán, el general de brigada Seyed Mayid Ebn al-Reza, aseguró que las industrias de defensa de su pais han mejorado significativamente sus capacidades durante la guerra y han aprovechado las capacidades de las empresas basadas en el conocimiento para acelerar la producción de misiles estratégicos y drones.

El general informó, el 16 de junio, que “la producción de misiles estratégicos y drones se llevó a cabo con mayor rapidez y precisión, y fuimos testigos del desarrollo y el avance de armas nuevas y mejoradas para las fuerzas armadas, que se utilizaron para derrotar a los criminales y agresores”.

El 12 de junio, fue el subcomandante del Ejército para la Coordinación, el contralmirante Habibollah Sayyari, quien salió a expresar su satisfacción por la alta tasa de producción de drones, a pesar de las difíciles condiciones.

La prensa oficial iraní también ha cuestionado las aseveraciones de los norteamericanos. El primero de abril, la Radiodifusión de la República Islámica de Irán aseguró que la capacidad de producción de misiles en las bases estratégicas claves estaba aumentando de manera sostenida.

Un artículo del 29 de abril, de Hispan TV, señaló que ni los ataques del año pasado ni los de este pudieron acabar con la industria armamentística persa: La producción de misiles se multiplicó por diez entre el final de unos y el inicio de los otros.

“Este crecimiento no se detuvo; de hecho, según la evidencia disponible, la producción ha continuado acelerándose rápidamente desde que se anunció por primera vez el alto el fuego a principios de abril. Tal impulso contradice las afirmaciones de Estados Unidos e Israel sobre un supuesto programa de misiles iraní incapacitado”, dice el informe.

Gran parte de las líneas de producción de misiles, los sitios de almacenamiento y las cadenas de suministro están integrados en instalaciones subterráneas fuertemente fortificadas, explica la nota.

Estas instalaciones fueron construidas en regiones montañosas y reforzadas con múltiples capas, capaces de resistir los explosivos anti búnker más potentes. De esta forma, según la prensa iraní, algunas se encuentran a profundidades que superarían la capacidad de penetración de bombas como la GBU-57 estadounidense.

“Así, aunque los objetivos en superficie puedan ser priorizados, la mayor parte de la infraestructura de fabricación de misiles de Irán permanece intacta y lista para continuar la producción, incluso frente a bombardeos constantes”, concluye el artículo de Hispan TV.

En este sentido, resultaría oportuno saber, realmente, que tanto de esta infraestructura se encuentra protegida y que tanto expuesta a los bombardeos norteamericanos. De todas maneras, a pesar de las declaraciones de los dirigentes iraníes, es muy probable que su industria armamentística haya sido dañada por los ataques.

Sin embargo, la información disponible no permite establecer la magnitud de esta destrucción; aunque, casi con seguridad, no sea la declarada por Washington.

 

 

 

 

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