ATAQUES DE EEUU A IRÁN (IV)
MISILES, DRONES y DEFENSAS AÉREAS (I)
En una entrevista con
Fox News, emitida el 27 de abril, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco
Rubio, aseguró que los iraníes, “ahora, tienen la mitad de los misiles”.
El 6 de mayo, por su parte, el mandatario norteamericano
remarcó: “No tienen ningún
sistema antiaéreo, ya no les queda ningún radar, la mayor parte de sus misiles
han sido destruidos, les quedan algunos, probablemente entre un 18% y 19%, pero
no son muchos en comparación con lo que tenían”.
Los altos cargos del
Pentágono entregaron información mas precisa. “Las fuerzas del
CENTCOM destruyeron aproximadamente el 80% de los sistemas de defensa aérea de
Irán, atacando más de 1500 objetivos de defensa aérea, más de 450 depósitos de
misiles balísticos y 800 depósitos de drones de ataque unidireccionales. Todos
estos sistemas han desaparecido”, informó el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Aérea, el
general Dan Caine, el 8 de abril.
En tanto que, el 15 de mayo, en una comparecencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense, el alto mando del CENTCOM, el almirante Brad Cooper, ratificó esta información: “Destruimos o enterramos gran parte de los misiles
balísticos, vehículos lanzadores y drones de ataque de largo alcance de Irán
con más de 450 ataques contra depósitos y sistemas de misiles balísticos y
aproximadamente 800 ataques contra unidades de lanzamiento y depósitos de
drones iraníes”.
“Neutralizamos el 82% de sus sistemas de misiles de defensa
antiaérea, junto con la arquitectura de radar y mando que los conectaba”,
agregó Cooper.
Pero, apenas un día después de las declaraciones de Trump, el Washington Post publicó que, según un informe de la
CIA, Teherán mantendría alrededor del 75% de sus lanzadores móviles y el 70% de
su arsenal de misiles previo a la guerra.
Algo corroborado por el
New York Times el 12 de mayo.
Rápidamente, el
ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, reaccionó al
artículo del periódico de la capital estadounidense, asegurando en su cuenta de
X que, “la CIA se equivoca. Nuestras reservas de misiles y lanzadores no se
sitúan en el 75% con respecto al 28 de febrero. La cifra correcta es el 120%”.
A pesar de estas
informaciones, Trump insistió: “Calculamos que han perdido el 82% de sus
misiles”, le dijo a la prensa el 19 de mayo.
En su comparecencia ante el senado de su país, el almirante Brad Cooper declinó hacer comentarios sobre estos informes, pero dijo que las cifras que había visto en fuentes abiertas “no son exactas”.
En lo que respecta a las defensas aéreas, las autoridades
iranies han declarado en la misma línea que su ministro de Exteriores.
El 11 de junio, el primer vicepresidente iraní, Mohamad
Reza Aref, aseguraba: “Hoy, los fundamentos defensivos y la capacidad de
disuasión de Irán están muy por delante de las de la época de la agresión
estadounidense-israelí lanzada el 28 de febrero y de cualquier otro periodo”.
El mismo día, el portavoz principal de las Fuerzas Armadas
de Irán, el general de brigada Abolfazl Shekarchi, rechazaba las afirmaciones
sobre la destrucción de sistemas de defensa aérea de su país, así como una
supuesta reducción de sus capacidades defensivas. “El enemigo afirma que Irán
ha sufrido daños, pero nosotros hemos causado pérdidas mucho mayores y más
extensas a los estadounidenses”, afirmó.
En un artículo de Hispan TV, del 30 de marzo, se podía leerlo siguiente: “Durante todo el mes de marzo, funcionarios estadounidenses se
jactaron de que las defensas aéreas iraníes habían sido ‘arrasadas’ y afirmaron
que las capacidades militares de Teherán estaban al borde del colapso. Sin
embargo, el ataque del 27 de marzo reveló una realidad radicalmente distinta”.
A pesar de la posición sostenida por Teherán, la libertad
con que las fuerzas aéreas norteamericana e israelí han operado en los cielos
iranies, es
una prueba de que estas han sido severamente dañadas, aunque, probablemente, no
en el grado que asegura el Pentágono.
Es que los persas aún conservan capacidades defensivas,
como lo demuestran los aviones estadounidenses derribados en su territorio.
Pero para lograr estos golpes, Teherán recurrió a sistemas antiaéreos nuevos que
no había empleado con anterioridad,
como bien confirmaron las autoridades iraníes.
De esto se desprenden varias conclusiones. En primer lugar,
el indiscutido avance tecnológico de la industria armamentística persa, que si
bien ha sido dañada, no ha sido destruida por completo. En segundo lugar, Irán
demuestra fehacientemente que posee, y que se reserva para una escalada,
armamento poderoso.
Por otra parte, el haberse visto obligado a echar mano a
estos equipos también puede constituir un indicio de la destrucción de sus
dispositivos convencionales. O
bien, si considerásemos que estos no fueron eliminados, resulta claro que si no
hubiesen fallado en impedir la violación de su espacio aéreo, Teherán no
hubiese apelado a sus sistemas más sofisticados, los cuales ahora perdieron el
factor sorpresa y fueron revelados al enemigo.
De todas maneras, los novedosos sistemas antiaéreos han
probado su eficacia, por lo que los persas mantienen (no se sabe en qué
cantidad o si poseen otras sorpresas) capacidades defensivas capaz de dañar a
las fuerzas estadounidenses.
En cuanto a los depósitos de misiles balísticos y de
drones, la veracidad de la información brindada por el Pentágono resulta
ciertamente cuestionable. Las capacidades que exhibió Irán durante el conflicto
parecen desmentirla; máxime cuando, a la supuesta destrucción generada en los
ataques de este año, se le agrega la ocasionada en la guerra del año pasado.